El debate sobre las ventajas y desventajas de la gestión activa y pasiva comenzó hace décadas y sigue siendo uno de los temas más controvertidos en el mundo de la inversión.
Las cuestiones clave se centran en la capacidad (o incapacidad) de los gestores activos para superar sus índices de referencia y en si los inversores deberían simplemente abandonar las estrategias activas a favor de las inversiones pasivas.
A la hora de formular una estrategia de inversión, este es un debate que los inversores simplemente no pueden permitirse ignorar.
Ambos tipos de gestión tienen sus ventajas y desventajas.
Por una parte, la gestión activa puede batir al mercado, ya que es un tipo de gestión más flexible, en la que la gestión de riesgos juega un papel fundamental. Sin embargo, tiene como posible desventaja o riesgo, el hecho de que la calidad de la gestión depende de la habilidad de su gestor, además de costes son más elevados.
Como contrapartida, la mayor ventaja de un fondo de gestión pasiva es que es poco probable que se comporte mucho peor que el mercado, sus costes son menores y no depende de la habilidad de un gestor. Pero no todo es tan sencillo: la gestión pasiva puede tener costes ocultos (fundamentalmente generados por el rebalanceo de la cartera), la asignación de activos no puede ser pasiva, no cuenta con la opción de batir al mercado y, por supuesto, no se puede elegir la composición de la cartera. En algunos casos, puede incluso tener que hacer frente a situaciones de iliquidez.
Parece difícil elegir pues ambos estilos tienen sus bondades. Lo que ha llevado a algunas de las grandes casas de gestión a la creación de fondos que combinan características tanto de la gestión activa como la pasiva.
Este es el caso de la gama de fondos de Backrock BSF - Managed Index Portfolios (BMIPS), incluido en la Sicav BSF (BlackRock Strategic Funds), que se gestionan activamente, con cuatro perfiles, por nivel de riesgo y volatilidad: Defensivo, Conservador, Moderado y Crecimiento.
Todos los fondos de los cuatro perfiles son fondos UCITS y traspasables en los que Blackrock implementa su asset allocation multi-activo a través de subyacentes indexados (principalmente ETFs).
Estas estrategias están gestionadas por el mismo equipo que lleva a cabo sus modelos estratégicos de carteras, con la diferencia de que los BMIPS son más tácticos, incluyendo asignaciones a Factor y Thematic ETFs y rebalanceo mensual.
Los fondos se gestionan de forma activa, y el asesor de inversiones tiene discreción para seleccionar las inversiones de los fondos y no está limitado por ningún índice de referencia en este proceso.
El fondo de perfil crecimiento de esta gama, BSF - Managed Index Portfolios Growth D5 USD Hedged ha mostrado un comportamiento excelente en el último periodo de 3 años, obteniendo la calificación global de 5 estrellas de Morningstar y rating Medallista Bronze, encuadrándose en la categoría USD Aggressive Allocation.
Trata de obtener una exposición indirecta a valores de renta variable, valores de renta fija, activos alternativos, efectivo y depósitos, Incluyendo también instrumentos del mercado monetarios e instrumentos financieros derivados. Invierte al menos el 80 % de sus activos totales de conformidad con su Política ESG, tal y como se describe en el folleto informativo.
Con el objetivo de obtener una rentabilidad total, la estrategia del fondo consiste en una combinación de crecimiento del capital e ingresos, con un nivel de riesgo relativamente alto y de manera coherente con los principios de inversión ambiental, social y de gobernanza (ESG).
El equipo gestor esta compuesto por 19 gestores de inversiones y llevan trabajando en estos fondos desde 2011. Geograficamente los gestores y analistas estan basados en San Francisco, Londres y Hong Kong.
Rafael Iborra, director general, es el responsable de inversiones de EMEA Model Portfolio Solutions para el grupo Multi-Asset Strategies & Solutions. En su cargo, Rafael es responsable de gestionar una amplia gama de estrategias que combinan la asignación activa de valores y la gestión de riesgos, centrándose en los fondos indexados y cotizados en bolsa. Rafael es también el gestor principal de carteras de BSF BlackRock Managed Index Portfolios (BMIP), iShares Portfolio UCITS ETFs, MyMap y BGF Multi-Theme Equity Fund.
Durante sus 13 años en BlackRock, Rafael se ha centrado principalmente en el desarrollo y la gestión de una serie de carteras modelo de BlackRock, con especialización en estrategias de asignación de activos orientadas a resultados y rendimiento total. Con anterioridad a su incorporación a Blackrock en 2012, Rafael diseñaba estrategias de control de riesgos para Bank of America Merril Lynch.
La gestora cree que los mejores resultados se obtienen mediante un proceso de inversión disciplinado, objetivo y basado en la optimización. Su proceso de inversión tiene como objetivo ofrecer los mejores resultados a sus inversores mediante un equilibrio sistemático entre riesgo, rentabilidad y coste.
Es un proceso de inversión que consta de cuatro fases, beneficiándose de la totalidad de la tecnología y la plataforma de riesgo de BlackRock.
1 Ajustar la asignación a los objetivos de riesgo. Aplicar las preferencias de riesgo a la asignación de activos, ajustando los niveles de renta variable en la cartera.
2. Implementar señales estratégicas. Aprovechar casos en que la relación riesgo-rentabilidad entre renta variable, crédito y tipos de interés es atractiva, para posicionar la cartera a largo plazo.
3. Implementar señales a corto plazo. Aprovechar oportunidades adicionales evaluando señales a corto plazo, como la confianza de los gestores.
4. Revisión cualitativa y discrecionalidad: mantener el control para adaptarse rápidamente a las condiciones cambiantes del mercado.
Para la integración de ESG en la estrtegia, BlackRock tiene en cuenta muchos riesgos de inversión en sus procesos. Con el fin de buscar los mejores rendimientos ajustados al riesgo para suss clientes, gestionan los riesgos y oportunidades significativos que podrían afectar a las carteras, incluyendo datos o información financiera significativa sobre medio ambiente, sociedad y/o gobernanza (ESG), cuando estén disponibles, tal como se detalla en su Declaración de integración ESG.
La cartera resultante incluye entre sus mayores posiciones los ETFs
ISHARES MSCI USA SCREENED UCIT (18,91%)
ISHARES US ENHANCED EQUITY U USD A (17,84%)
ISHARES EMERGING MARKETS ENH USD A (8,80%)
ISHARES EUROPE EQUI ENHANCED EUR A (5,55%)
ISHARES S&P PARISALIGN CLIMATE UC (6,98%)
Por área geográfica, Norteamérica (59,99%) Europa (22,12%) Asia-Pacífico (16,44%) Latinoamérica (1,44%) y Mundo (0,87%) representan las mayores ponderaciones en la cartera del fondo. Y por sector, Tecnología (28,52%) Servicios Financieros (17,87%) Consumo Cíclico (10,75%) Servicios de Comunicación (10,18%) e Industriales (9,40%) son los de mayor ponderación.
Según Morningstar, la rentabilidad acumulada del fondo en el año es de 8,12% y de 12,08% en el último periodo de tres años, con una ratio de Sharpe de 0,53, una beta de 0,77 y una desviación estándar de 11,17%.
La inversión mínima requerida es de 10.0000 dólares estadounidenses (aproximadamente 85.420 euros) aplicando a sus partícipes una comisión (PRIIPS) de 0,53%, con una comisión de entrada máxima de 5%.
Si Morningstar le asigna la calificación global de 5 estrellas y rating medallista Bronze, Lipper le otorga la calificación global de 5 por Retorno Total, 4 por Retorno Consistente, 1 por Preservación y 5 por Comisiones y Gastos
Según informa el equipo gestor, el primer semestre de 2025 se caracterizó por la volatilidad provocada por los aranceles, los problemas políticos y la agitación geopolítica. Los mercados de renta variable sufrieron fuertes caídas y luego se recuperaron, los refugios tradicionales se tambalearon y el oro siguió brillando.
En este entorno de mercado mantuvieron su postura de riesgo, aprovechando la oportunidad para aumentar su exposición a la renta variable a principios de abril y recogiendo beneficios más tarde.
Aunque continúan con una ligera sobre-ponderación en renta variable estadounidense, han diversificado hacia Europa, mercados emergentes y Japón, a través de índices y ETF activos.
En cuanto a la duración, han mantenido una postura neutral, ya que la volatilidad de la renta fija sigue siendo alta, y prefieren los tipos no estadounidenses. Han mantenido también su inversión en oro, como elemento diversificador, en medio de la elevada incertidumbre política.














