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06 febrero 2026

IA: los que la tienen y los que no la tienen

Fuente: comunicagenia.com/

Una ojeada a los grandes titulares puede hacernos pensar que la economía disfruta de una salud sin precedentes. El S&P 500 se anotó un retorno total en 2025 de 17,9% y el referente español IBEX un 49,27%. Aunque sin duda hay una gran diferencia entre el potencial de crecimiento de la economía estadounidense, beneficiándose de un sector tecnológico puntero, y la española, que aún tiene algunas actualizaciones pendientes para conseguir un sano nivel de competitividad.

Es natural mirar atrás a los últimos tres años —que han estado dominados por la narrativa de la IA desde el lanzamiento público de ChatGPT el 30 de noviembre de 2022— y maravillarse de la fortaleza de los rendimientos del mercado desde entonces, en realidad ha habido una volatilidad e incertidumbre subyacentes sustanciales.

Hemos tenido un mercado alcista de tres años, impulsado por sectores muy reducidos de la economía. De hecho, el índice S&P 500 ha generado un impresionante rendimiento anualizado del 23% en los últimos tres años, mientras que el índice S&P 500 Equal Weight ha generado un rendimiento anualizado más prosaico, pero aún impresionante, del 12,8%. Dicho de otro modo, los múltiplos de mercado del índice S&P 500 y de su índice hermano Equal Weight Index se mantuvieron pegaditos durante la década previa a 2022, pero desde entonces han divergido considerablemente.


Esta divergencia en los rendimientos y los múltiplos de me
rcado puede indicar problemas subyacentes que enfrenta la economía: todo lo relacionado con la IA está creciendo rápidamente, mientras que los aranceles han golpeado ciertos sectores de la economía estadounidense al alargar el ciclo inflacionario, y los tipos de interés más altos están afectando a empresas y consumidores que antes dependían de endeudarse a bajo precio.

Los que tienen IA

Según The Wall Street Journal, hasta la mitad del crecimiento real del PIB en los primeros seis meses de 2025 fue impulsado por la inversión empresarial en IA. La divergencia entre la economía de la IA y el resto de la economía queda bien reflejada por un análisis de BofA que estima que la inversión fija privada no residencial (es decir, inversiones en activos físicos, incluyendo plantas, maquinaria, construcción, etc.) se ha triplicado desde finales de 2022 en el caso de los centros de datos, mientras que toda la demás inversión fija no residencial se ha mantenido aproximadamente estable en ese mismo periodo.

Aunque el auge de la inversión en IA merece un escrutinio cuidadoso dado el tamaño de la inversión de un puñado de empresas — Goldman Sachs estima que los grandes jugadores invirtieron en CapEx casi 400.000 millones de dólares en 2025, lo que equivale aproximadamente al 1% del PIB de EE. UU. — los datos indican que las grandes empresas están viendo beneficios tangibles al implementar IA: mejor segmentación de la publicidad online,  eficiencia en la codificación, mejora del servicio al cliente, fabricación predictiva, mejor enrutamiento y logística. Como resultado, es de esperar que el auge de la IA sea sostenible y que, por tanto, la inversión está justificada. Es algo que será necesario monitorizar.

Quizá lo más importante es que los llamados 7 Magníficos, muchos de ellos profundamente involucradas en el gasto en IA, generaron un crecimiento de aproximadamente un 27% del BPA en 2025, según Bloomberg, reflejando beneficios financieros significativos del ciclo de inversión en IA.

Los que no tienen IA

En lo que respecta a la inflación y los aranceles, los sectores que parecen más afectados son industrial y consumo discrecional. De hecho, en estos dos sectores se ha producido el mayor número de quiebras corporativas en Estados Unidos. Probablemente porque muchas empresas industriales y de consumo discrecional son importadoras activas. Ya enfrentándose a una inflación persistente por la crisis de la cadena de suministro posterior al Covid, el aumento de los aranceles medios desde aproximadamente un 2% al inicio de 2025 hasta aproximadamente el 11% en septiembre de 2025 ha provocado que las empresas dependientes de las importaciones se hayan enfrentado a incrementos masivos de costes adicionales para ciertos insumos. Si una empresa carece de poder de fijación de precios y/o no es lo suficientemente ágil para trasladar la producción, este aumento en los costes puede aplastar una rentabilidad ya tensa casi de la noche a la mañana. A esto se suma que los tipos de interés subieron significativamente durante 2022 y se han mantenido en gran medida elevados a pesar de los recientes recortes, y las empresas con balances tensos no pueden sobrevivir o se ven obligadas a aguantar a duras penas.

Desafortunadamente, muchos consumidores medios deben lidiar con estas mismas presiones. Aunque los ingresos han aumentado en los últimos años, la inflación ha persistido, agravada por el régimen arancelario, que impone a los consumidores precios cada vez más altos en todo, desde ropa hasta automóviles y alimentos. Si a eso se le suma el aumento de los tipos de interés de la deuda de las tarjetas de crédito, los préstamos para automóviles y los créditos hipotecarios, se ve claramente cómo los consumidores están teniendo que hacer frente a una serie de obstáculos constantes.

Reflejando estas realidades, el Índice de Gerentes de Compras del Institute for Supply Management, o PMI manufacturero, ha estado por debajo de 50, lo que indica una base manufacturera estadounidense en contracción, durante diez meses consecutivos desde marzo de 2025. De hecho, la base manufacturera estadounidense ha estado en contracción desde noviembre de 2022, excepto dos meses a principios de 2025, antes de que entrara en vigor el régimen arancelario. Además, la confianza del consumidor se mantiene en mínimos de 45 años.

A pesar de todo lo anterior, pueden señalarse al menos tres factores atenuantes. Primero, la Reserva Federal comenzó a rebajar tipos en 2025, aliviando la carga de los intereses tanto para las empresas como para los consumidores. En segundo lugar, tanto el apalancamiento empresarial como del consumidor está en niveles saludables, lo que puede reducir drásticamente el riesgo de una crisis alimentada por la deuda. En tercer lugar, los consumidores con altos ingresos están compensando la debilidad de los consumidores de bajos ingresos, ya que el 10% de los más ricos representa ahora aproximadamente la mitad de todo el gasto de los consumidores.

En consonancia con todo lo anterior, el índice S&P 500, excluyendo los 7 Magnificos, registró un crecimiento de BPA de aproximadamente un 12% en 2025 según Bloomberg. Aunque crece a menos de la mitad del ritmo de los 7 Magnificos, la economía no relacionada con la IA sigue en expansión. De hecho, las mayores empresas (las del S&P 500) están mucho mejor posicionadas que la mayoría, gracias a ventajas competitivas de las que disfrutan, como economías de escala. The Wall Street Journal publicaba recientemente un reportaje detallando cómo "en los últimos seis meses, las empresas privadas con menos de 50 trabajadores han ido perdiendo empleos de forma constante. Sólo en noviembre se produjo un recorte de120.000 empleos." Mientras tanto, las empresas medianas y especialmente grandes han añadido empleos en el mismo periodo. Al parecer, los beneficios de las pequeñas empresas están flaqueando, mientras que las grandes empresas están mejor preparadas para afrontar los actuales vientos económicos que tienen en contra y crecer.

Las carteras

Vemos cómo la economía está cada vez más dividida entre empresas de IA y no relacionadas con IA. Invertir en negocios en ambos ámbitos tiene sus ventajas, especialmente si se consideran las discrepancias de valoración entre ambos. Aunque posiblemente sería necesario ser más selectivo a la hora de invertir en empresas con exposición a IA, dirigiendo la inversión a negocios con potencial para seguir prosperando. incluso si surgen obstáculos en el ciclo de inversión en IA. Pero no conviene olvidarse de otros sectores no relacionados con IA, como Finanzas, Industrial, Consumo y Sanidad, optando por aquellas empresas que se beneficien de seculares vientos a favor. Esto puede ayudar a garantizar un crecimiento persistente en la mayoría de los entornos.

En cualquier caso, cada posición ocupada en la cartera estaría dentro de un marco de crecimiento de calidad, respaldado por fuertes ventajas competitivas reflejadas en el crecimiento del flujo de caja libre, una oportunidad de reinversión para impulsar el crecimiento futuro y una buena gobernanza. Cuando se compran a valoraciones razonables, estas empresas tienen potencial para generar rendimientos atractivos, independientemente del tema que impulse los mercados en un momento dado.

Como conclusión, podría decirse que, aunque los titulares reflejan una economía fuerte y en crecimiento, se pueden apreciar muchas corrientes cruzadas que deben examinarse con cautela. La inversión en IA está en auge, y con razón si tenemos en cuenta los beneficios que aporta a quienes la adoptan, pero no está exenta de riesgos. Mientras tanto, la economía no basada en IA muestra en general un crecimiento más lento, con una amplia gama de resultados: desde pequeñas empresas mal gestionadas y con capital insuficiente, que han de hacer frente a muchos obstáculos, hasta empresas excelentes y bien gestionadas que muestran un crecimiento sólido. Una cesta bien seleccionada de empresas de crecimiento de calidad, adecuadamente analizadas y con valoraciones atractivas, que abarquen tanto la economía de la IA como de las no relacionadas con la IA, debería recompensar a los inversores pacientes ya largo plazo.

05 diciembre 2025

2026 se perfila como un buen año para la renta variable

Si 2025 ha sido el año de los aranceles y las negociaciones comerciales, será en 2026 cuando comencemos a notar los efectos de la política económica del segundo mandato del presidente Trump. A pesar de todos los augurios de inminente recesión económica, esta no se ha materializado y la economía sigue mostrándose razonablemente estable.


Aun así, no conviene olvidarse de varios factores clave que están ya moldeando el mercado que esperamos tener en 2026, incluyendo la ausencia de la tan esperada y temida recesión. Y, como hemos podido observar a lo largo de la historia, en ausencia de contracción económica, la renta variable se comporta positivamente. 

En lo relativo al significativo estímulo fiscal, se espera que la One Big Beautiful Bill Act (OBBBA) apoye la economía, los ingresos y los beneficios de la América corporativa. Un apoyo que puede verse enfatizado por los datos de doble dígito de beneficios empresariales, reforzados por la innovación tecnológica, y que serán fundamentales para alcanzar valoraciones altas, con el PER del S&P500 superando las 22 veces, según el consenso de Beneficios por Acción (BPA) para 2026.

Los grandes jugadores en Inteligencia Artificial (IA) en EEUU —Alphabet (GOOG/L), Amazon (AMZN), Meta (META), Microsoft (MSFT), and Oracle (ORCL) — proyectan invertir 520.000 millones de dólares en la construcción de infraestructuras de IA en 2026, un 30% más de lo invertido en 2025. Se espera que esta inversión incremente las ganancias por productividad y el margen de beneficio de las compañías americanas.

También la política monetaria apoyará un 2026 positivo para la renta variable si, tal como se espera, la Reserva Federal reduce los tipos de interés, buscando normalizar su política monetaria, más que evitar una recesión que no parece materializarse. Si los recortes de tipos van acompañados de la continuidad en los esfuerzos para reducir la inflación, el próximo año podría ser bueno tanto para la renta fija como para la renta variable.

El alto nivel de déficit es, sin duda, preocupante. Pero si los ingresos derivados de los nuevos aranceles se materializan y ayudar a mitigar en gran parte el impacto del alto coste del déficit adicional de 2026, el impacto en el rendimiento de emisiones adicionales del Tesoro podría ser manejable. Contar emisiones del Tesoro que ofrecen rendimientos estables sería también bueno tanto para bonos como para acciones.

Y para el mercado de bonos, sería de gran ayuda si los mercados de crédito fueran estables, ya que un mercado crediticio sano que ayudara a preservar los estrechos diferenciales de crédito será un elemento clave para que la evolución del mercado de bonos durante el próximo año.

Si bien puede considerarse que los factores mencionados más arriba son los más relevantes, a considerar en cuanto a la evolución del mercado el 2026, los inversores no deben perder de vista factores adicionales como las elecciones estadounidenses de medio mandato, el aumento de actividad en las fusiones y adquisiciones corporativas o el aumento de la volatilidad y la dispersión y su impacto en las inversiones alternativas.

Las elecciones de medio mandato del año próximo podrían reconfigurar el equilibrio político actual. Hay que tener en cuenta que son 435 escaños del Congreso y un tercio del Senado los que están en juego y la mayoría de los Republicanos está muy ajustada. Si tomamos como referencia lo que ha sucedido históricamente, con frecuencia el partido del Presidente pierde terreno, incrementándose el riesgo de un cambio de poder. Los mercados han reflejado tradicionalmente este comportamiento mostrándose volátiles en los años de elecciones de mitad de mandato, registrando una caída media del 17,5% en el S&P 500 antes de las elecciones para repuntar con fuerza una vez pasadas.

Consecuencia de la desregulación, los recortes de tipos de la Fed y el aumento de la demanda de transacciones relacionadas con IA, la actividad de fusiones y adquisiciones (M&A) está cobrando impulso tras un periodo de moderación. Un alza en el volumen de operaciones crea oportunidades atractivas para estrategias de arbitraje de fusiones y para inversores de capital privado en el ámbito de inversiones alternativas. El contexto sugiere una mejora de las condiciones para este tipo de operaciones corporativas, lo que podría ampliar el universo invertible y apoyar los rendimientos en 2026.

 


Fuente: LPL Research, Pitchbook 09/30/25

Advertencia: Rendimientos pasados no garantizan resultados futuros.

Las inversiones alternativas podrían cobrar relevancia en 2026. La elevada volatilidad, el rendimiento desigual del sector de inversiones y las condiciones macroeconómicas cambiantes generarán oportunidades para este tipo de activo. Dependerá en gran medida de cómo se adaptan las estrategias a la dispersión persistente entre regiones, la trayectoria de los tipos de interés y las tendencias de liquidez en los mercados privados. Las operaciones corporativas, la resiliencia de las infraestructuras y la actividad de ofertas secundarias, podrían influir en los flujos de capital, mientras que el crédito privado se somete a un mayor escrutinio en medio del aumento de las quiebras. Para los inversores, el reto radica en identificar enfoques capaces de navegar la incertidumbre y ofrecer rendimientos más allá de las acciones y bonos tradicionales.

En cuanto al dólar estadounidense, objeto de cierto escrutinio en 2025, los choques políticos, los aranceles y las presiones competitivas de Europa y China han puesto a prueba su dominio, mientras que el aumento de la cuota del oro en las reservas globales añade otra capa de incertidumbre. A este respecto, los factores clave a tener en cuenta en 2026 incluyen la dirección de la política comercial, la sostenibilidad fiscal, la diversificación de las reservas de los bancos centrales y el papel del dólar en la liquidez global. Aunque no existe una alternativa clara, las tendencias geopolíticas y macroeconómicas en evolución determinarán la dirección del dólar e influirán en el rendimiento de los mercados internacionales desarrollados y emergentes en 2026.

A pesar de las fuertes oscilaciones en 2025, el canal ascendente del dólar durante la última década permanece intacto. La reciente caída encontró soporte en una línea de tendencia a largo plazo, reforzando la tendencia ascendente secular ilustrada en el gráfico "Dollar Bulls Hold the Line". Una ruptura sostenida por encima de 100,35 podría confirmar un mínimo a corto plazo, mientras que una caída por debajo de 96 indicaría un cambio estructural, lo que podría poner fin a la tendencia alcista y dar paso a un ciclo bajista para 2026.


Fuente: LPL Research, Bloomberg 11/26/25

Advertencia: Rendimientos pasados no garantizan resultados futuros. Los índices no están gestionados y no se puede invertir en ellos directamente

Un tipo de activo que ha tomado impulso durante 2025 ha sido el de las criptodivisas, que han ganado aceptación institucional y mayor integración en los mercados tradicionales. La innovación en productos se aceleró, cuando los inversores exploraron diferencias entre tokens líderes y sus posibles casos de uso. La volatilidad sigue siendo una característica definitoria de este tipo de activo, lo que pone de manifiesto la necesidad de marcos regulatorios más claros. La supervisión y la legitimidad serán temas centrales en 2026 a medida que la industria evolucione.

La geopolítica ha sido un factor de importancia en los mercados en el año actual y será una fuerza definitoria para los mercados en 2026. La política comercial y las alianzas globales que están en marcha, están remodelando las cadenas de suministro, provocando fluctuaciones en las monedas e impulsando los flujos de materias primas. Las fuertes oscilaciones en los mercados del cobre este año, relacionadas con los aranceles, subrayan el modo en que la incertidumbre política puede impulsar grandes movimientos en materias primas. Para los inversores, la interacción entre geopolítica, política monetaria y crecimiento global determinará las primas de riesgo entre las distintas clases de activos.

En cuanto a las materias primas, conviene mantenerse alerta respecto a potenciales recortes de tipos de la Fed y a la debilidad del dólar, que podrían influir en los mercados globales de metales y energía. Las tendencias de crecimiento global, especialmente la recuperación de China, continúa siendo crítica en este aspecto, así como el estímulo fiscal de la OBBBA y la inversión en infraestructuras para la IA. Importante hacer un seguimiento a este respecto a la industria del metal vinculado a la electrificación y las energías verdes, así como a la demanda de oro por parte de los bancos centrales.

En base a las anteriores consideraciones, puede concluirse que 2026 sea probablemente un buen año para la renta variable. Si reflexionamos lo que ha sucedido en los últimos 11 meses, un elemento de la trayectoria que las acciones han seguido este año, y que es bastante común, es una corrección que ha terminado en fuertes ganancias en lo que va de año. Como puede apreciarse en el gráfico “Another Year of Solid Gains and Large Drawdowns”, el S&P 500 experimentó una caída del 18,9% pero ha subido más del 16% en lo que va de año. Tal como ilustra el gráfico, este patrón no es raro. De hecho, la caída media en un año natural determinado ha superado el 14% desde 1980, mientras que el S&P 500 ha ganado una media del 10,7% anual durante ese periodo. ¿Continuará el mismo patrón en 2026? Basándonos en las series históricas, probablemente sí. Conviene tener en cuenta esta perspectiva para no perder la calma y deshacerse de las acciones cuando inevitablemente llegue la volatilidad.

 

Fuente: LPL Research, Bloomberg 11/26/25.

Advertencia: Rendimientos pasados no garantizan resultados futuros. Los índices no están gestionados y no se puede invertir en ellos directamente.

La perspectiva general es cautelosamente optimista, lo que sugiere potencial para ganancias continuas del mercado si estos factores se alinean favorablemente.

 

 


18 septiembre 2025

Perspectivas para el último trimestre del año tras el recorte de tipos de la FED

En la jornada de ayer, la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) anunció un esperado recorte en los tipos de interés de 25 puntos básicos, una decisión que marca un punto de inflexión en la política monetaria de la mayor economía mundial. Este movimiento, tras meses de incertidumbre y volatilidad en los mercados, tendrá implicaciones relevantes para el último trimestre del año, tanto a nivel global como en Europa y España

 

La FED ha optado por reducir los tipos de interés con el objetivo de estimular el crecimiento económico y mitigar los riesgos de desaceleración detectados en los últimos indicadores macroeconómicos. La inflación, aunque sigue por encima del objetivo del 2%, ha mostrado signos de moderación, y la actividad manufacturera y el consumo han experimentado cierta ralentización en el tercer trimestre. Este recorte busca facilitar el acceso al crédito, incentivar la inversión y apoyar el empleo en un entorno de incertidumbre global.

 

Reacciones de los mercados financieros

Tras el anuncio, los principales índices bursátiles estadounidenses han reaccionado positivamente, con subidas moderadas, aunque la decepción por la falta de compromiso del banco central en cuanto a posteriores subidas, ha moderado el entusiasmo inicial, dejando un cierre mixto. El dólar ha registrado cierta depreciación frente al euro y otras divisas principales, lo que podría favorecer a las empresas exportadoras estadounidenses y, al mismo tiempo, impulsar las bolsas europeas por el efecto divisa.

Los mercados de bonos han visto una caída en las rentabilidades, especialmente en la deuda estadounidense a corto plazo, mientras que la curva de tipos muestra una mayor inclinación, señal de expectativas de recuperación económica en los próximos meses.

El debilitamiento del dólar tras el recorte de tipos tiene una doble consecuencia para Europa y España. Si bien los costes de importación estadounidenses se reducen, la exportación se encarece, afectando a la competitividad de las empresas europeas en Estados Unidos.

Con tipos más bajos, los inversores buscarán invertir en activos de mayor riesgo, impulsando los mercados de renta variable, lo que podría generar un aumento de la volatilidad.

El sector inmobiliario y el consumo podrían experimentar un repunte en el último trimestre, mientras que la inversión extranjera en activos españoles podría aumentar ante la búsqueda de rentabilidad en un contexto global de tipos bajos. Sin embargo, la volatilidad sigue presente y los riesgos geopolíticos, como la evolución de los conflictos comerciales y la situación en China, deben ser monitorizados.

Perspectivas para el último trimestre del año

·  Crecimiento económico: Se espera una ligera aceleración en el crecimiento del PIB estadounidense y una mejora en la confianza empresarial y del consumidor. Europa y España podrían beneficiarse indirectamente de este impulso.

·  Mercados financieros: Los activos de riesgo podrían experimentar subidas, aunque la volatilidad podría mantenerse elevada ante la proximidad de cierre de ejercicio y la publicación de resultados empresariales.

·  Política monetaria: Se abre la puerta a posibles movimientos adicionales de la FED si la economía lo requiere, mientras que otros bancos centrales podrían seguir su ejemplo o mantener posturas prudentes.

·  Riesgos: Persisten los riesgos asociados a la inflación, la deuda pública y la evolución de los precios de la energía, así como posibles sorpresas en política internacional.

Conclusión

El recorte de tipos de la FED supone un estímulo relevante para los mercados en el último trimestre del año y abre expectativas de mejora en la actividad económica global. Sin embargo, la cautela sigue siendo necesaria, dado el entorno de incertidumbre y los retos pendientes. Inversores y empresas deberán adaptar sus estrategias a este nuevo escenario, aprovechando las oportunidades que surjan y gestionando los riesgos de forma proactiva.

El último trimestre se presenta así como una etapa de transición y ajuste, donde la política monetaria y la evolución de los indicadores macroeconómicos serán claves para definir el rumbo económico-financiero de cara a 2026.

 

12 junio 2025

Perspectivas para la segunda mitad de 2025


La primera mitad de 2025 trajo consigo algunos de los cambios políticos más sorprendentes y rápidos de los últimos 80 años
. Las noticias se han sucedido a una velocidad vertiginosa a la que han debido adaptarse los inversores para anticiparse y gestionar las implicaciones que esto tenía en el mercado. Aunque sin duda puede resultar desconcertante, la historia nos dice que incertidumbre y volatilidad suelen dar lugar a las mejores oportunidades para los inversores, y que esta vez no será diferente. 

Los rendimientos de las carteras suelen dar dos pasos adelante y uno atrás: unos rendimientos extraordinariamente sólidos en 2023 y 2024, con una volatilidad moderada han sido los precursores de los notables cambios de la primera mitad de 2025. Hogares y las empresas tienen un largo historial de adaptación a las subidas de impuestos, como los aranceles, y los mercados también se están adaptando.

Breves pinceladas sobe la economía mundial y los grupos de activos:

Mientras los mercados financieros lidian con los recientes anuncios sobre aranceles, una cosa sigue siendo cierta: la incertidumbre sigue siendo una parte integral del panorama macroeconómico de inversión. Aunque cada vez disponemos de mayor información sobre los aranceles y la marcha de las negociaciones con las mayores economías, aún no sabemos cuáles serán los resultados finales en las próximas semanas y meses. Más importante aún, no sabemos cuáles serán sus posibles repercusiones en la economía y la inflación, por no hablar de las decisiones políticas de la Reserva Federal (Fed).

Un aspecto positivo es que la tasa de empleo de EE UU se mantiene en el rango de 4% 4,20% en que se ha movido en el último año, y una política fiscal que debería amortiguar la desaceleración económica provocada por los aranceles y ayudar a la economía estadounidense y mundial a evitar una recesión en 2026.

En renta variable global, el S&P 500 entró en territorio bajista en abril. El VIX llegó a tocar los 60 puntos, un nivel solo igualable al de la crisis financiera global, la caída provocada por la COVID y la liquidación del yen del verano pasado. Si entendemos bien las señales que nos da el mercado, esta parece una invitación a invertir con decisión.

 


La peor de las tres experiencias bajistas fue una caída del 14,6% tras el 11-S. Incluso tras la primera Crisis Financiera Global (CFG), con el VIX alcanzando los 40 puntos, la renta variable sólo registró un descenso del 1,5% en los 12 meses siguientes. La crisis del yen del verano pasado también provocó pérdidas leves en los últimos ocho meses, de alrededor del 2 %. Aun así, la rentabilidad media a un año en todos los episodios fue del 25,1 %.

Muchos inversores han reaccionado reduciendo sus posiciones, pero la historia frecuentemente susurra, no grita. Podríamos considerar que la volatilidad más que un precipicio ha sido un trampolín. Cada vez que el VIX alcanza estos niveles, lo tratamos como una alerta máxima de incendio. Pero podría ser un regalo que aparece disfrazado de riesgo.

Un escenario económico en el que predominarían las acciones sobre a los bonos, con especial énfasis en las acciones de alta calidad que puedan ofrecer un mayor margen de seguridad que los valores más saturados que dominan los índices ponderados por capitalización bursátil.  Aunque las 7 Magnificas han experimentado un crecimiento de los beneficios significativamente mayor en los últimos años, las estimaciones de crecimiento futuro han convergido con el resto de las componentes del S&P 500, mientras que las valoraciones siguen siendo muy elevadas. Conviene pues sobreponderar en gran capitalización en el mercado estadounidense, con inclinación hacia empresas con métricas de rentabilidad y rendimientos atractivos para los accionistas. En el resto del mundo, infraponderar en mercados desarrollados y emergentes en general, con asignaciones selectivas en Japón y la India, donde se pueden encontrar oportunidades de crecimiento estructural únicas.

En renta fija, la incertidumbre, el crecimiento económico moderado y una desinflación más lenta de lo esperado han mantenido a la Fed a raya hasta ahora, pero las crecientes preocupaciones sobre el crecimiento han aumentado las expectativas de recortes de tipos más agresivos para finales de este año. Con la expectativa de una Fed muy dependiente de los datos, parece conveniente mantenerse neutrales desde el punto de vista de la duración.

En cuanto a los activos reales globales, la modesta mejora del crecimiento económico global que puede esperarse para 2026, debería estimular una mayor demanda de materias primas y un aumento moderado de sus precios hasta 2026.

En Inversiones alternativas globales, se puede encontrar valor en las ventajas de diversificación que ofrecen las estrategias alternativas, así como en su capacidad potencial para aprovechar las oportunidades durante las perturbaciones del mercado.

Como conclusión, algunas sugerencia para las carteras para el resto de 2025:

·        Posicionarse ante las incertidumbres políticas y geopolíticas

·        Centrarse en la calidad y la diversificación de los activos

·        Amortiguar las carteras con activos generadores de ingresos

·        Añadir de forma selectiva exposición a la inteligencia artificial (IA)

·        Complementar la exposición a EE. UU. con activos internacionales

 

 

17 mayo 2025

FLEXIBILIDAD Y ADAPATABILIDAD A CADA INVERSOR: el auge de Alternativos y ETFs


                       
                                            Fuente. luxurylifestylemag.co.uk

En un mundo en el que los cambios son constantes, la forma de gestionar el dinero también está cambiando. La inversión tradicional, en la que se equilibraban acciones y bonos con la expectativa de obtener rendimientos constantes, ya no es suficiente. Los mercados son más complejos, los inversores están más informados y las herramientas que utilizamos son más inteligentes que nunca.

Las condiciones del mercado han obligado a los inversores a adaptarse con rapidez y a ser versátiles en una época de extrema volatilidad. Las inversiones alternativas y los ETFs están desempeñando un papel importante en las carteras, especialmente entre los asesores financieros que buscan reducir la exposición de los clientes a los mercados públicos y diversificar las carteras.

La gestión de inversiones ha ido más allá del simple crecimiento del patrimonio. En su lugar, muchos inversores se centran en la claridad, el propósito y la construcción de una estrategia que funcione en la vida real, no sólo sobre el papel. La inflación, la subida de los tipos de interés y la imprevisibilidad de los mercados llevan a algunos inversores a mirar más allá de las opciones tradicionales. Muchos recurren a inversiones alternativas, como el capital riesgo, los bienes inmuebles o incluso los objetos de colección. Estos activos pueden ofrecer protección frente a las oscilaciones del mercado bursátil y añadir diversificación.

 

Los mercados suben y bajan. Pero hay algo que no cambia: los inversores suelen perjudicar sus propios resultados tomando decisiones emocionales. Comprar caro, vender barato o reaccionar a los titulares puede costar más que cualquier desplome del mercado. Esto suele conocerse como «brecha de comportamiento», una de las principales razones por las que el inversor medio obtiene peores resultados que su propia cartera.

Una posible solución sería crear sistemas que ayuden a los inversores a mantener la disciplina. Eso podría significar ofrecer herramientas que reequilibren la cartera automáticamente o servicios de asesoramiento financiero en tiempos difíciles. En el mercado actual, gestionar las emociones puede ser tan importante como gestionar el dinero. La pregunta más importante ya no es «¿Cuál es la mejor acción?», sino «¿Cuál es la mejor estrategia para cada inversor?».

Algunos inversores quieren planes adaptados a su vida, lo que lleva a los mejores asesores a centrarse en estrategias personalizadas, planificación basada en objetivos e inversiones que se ajusten a los cambios de la vida. Otros se centran en estrategias que se ajusten a su tolerancia al riesgo, reflejen sus valores y, lo que es más importante, les ayuden a dormir tranquilamente por la noche.

La gestión de inversiones en 2025 es más flexible, más personal y humana que nunca. No se trata de seguir tendencias o de adivinar el próximo gran acontecimiento. Se trata de construir un plan que funcione para los objetivos, los valores y las vidas de los inversores.

Con la combinación adecuada de tecnología, asesoramiento para gestionar las emociones y una planificación meditada, los inversores pueden afrontar la incertidumbre con confianza. Siguiendo este método, las estrategias más inteligentes no sólo hacen crecer el patrimonio, sino que proporcionan a los inversores control, claridad y tranquilidad.

 

                                        Fuente: investmentnews.com

 La importancia de los ETFs

El reciente estudio ETFs in Focus de State Street confirma lo que los estudios de los últimos años han puesto de manifiesto: los inversores siguen considerando los ETF como elementos esenciales para la construcción de carteras en tiempos de volatilidad. Ese sentimiento es más fuerte entre los inversores particulares con más de 250.000 dólares en activos invertibles: el 65% está de acuerdo en que los ETF ayudan a mejorar el rendimiento general, un salto significativo desde el 59% en 2022. También es notable el repunte en el porcentaje de inversores que creen que los ETF les hacen ser mejores inversores, que salta al 62% desde el 54% del año pasado.

Los ETF semitransparentes llegan a Europa

Siguiendo esta misma tendencia, en diciembre de 2024, el regulador financiero de Luxemburgo (la Commission de Surveillance du Secteur Financier) dio luz verde a que los ETF activos utilizaran una estructura semitransparente. Ahora, el Banco Central de Irlanda (CBI) ha seguido su ejemplo, optando por una estructura aún más flexible.

Esto podría cambiar las reglas del juego para los ETF activos. En pocas palabras, los ETF activos semitransparentes no tienen que revelar las participaciones diariamente, sino que pueden optar por publicarlas al menos una vez al mes, con un mes de retraso.

Para los gestores activos, esto puede ser una propuesta atractiva. Hace mucho más difícil que sus homólogos les copien, permitiendo que su estrategia de inversión y su toma de decisiones sigan siendo opacas y, por tanto, irreplicables.

La estructura semitransparente existe desde hace tiempo en Estados Unidos. Su llegada a Europa podría convencer a algunos de estos gestores para entrar en el mercado europeo con sus ETF activos, ahora con la seguridad de que sus estrategias no serán tan fácilmente replicables.

En cualquier caso, el mercado de ETFs activos está creciendo rápidamente en Europa. HANetf, el mayor proveedor europeo de ETF UCITS y ETC de marca blanca, informa de un aumento del 68% de los AUM en 2024 y del 11% en el primer trimestre de 2025. Actualmente cuenta con más de 60.000 millones de dólares en activos, y este crecimiento podría ser sólo el principio.

HANetf ha experimentado una afluencia de consultas sobre el lanzamiento de ETF activos por parte de gestores de activos de todo el mundo. El año pasado hubo más de 600 consultas en total. Alrededor del 80% son ahora consultas sobre el lanzamiento de ETF activos, frente a alrededor del 1% en 2023.

En los últimos meses, muchos gestores de activos de todo el mundo han lanzado estrategias activas en Europa a través de la plataforma de marca blanca de HANetf, como Jupiter Asset Management, Amerant Asset Management, PT Asset Management, Westfield Capital Management y YieldMax™.

La aprobación de los ETF semitransparentes en Europa podría convencer aún más a dar el salto, y el servicio de marca blanca de HANetf ofrece una oportunidad para hacerlo.

Para los gestores de activos que se adentran en un nuevo mercado, existen retos. Europa es un mercado diverso, con distintas lenguas, normativas y divisas. HANetf trata de minimizar estos retos.

 

 

02 abril 2025

Oportunidades de inversión en Europa

La respuesta de Europa a la nueva política estadounidense de “America First”

Como consecuencia de las políticas de «América First» del presidente Donald Trump, Europa ha comenzado a impulsar el gasto en defensa e infraestructuras. En el caso de Alemania ha supuesto una reforma fiscal y en el de la Unión Europea (UE) en su conjunto la iniciativa “Rearmar Europa que deberían contribuir a estimular el crecimiento en el bloque económico

Quedan aún sin embargo retos a los que hacer frente en la UE, como el envejecimiento de la población y la brecha tecnológica con respecto a EE.UU. (retraso de la inversión en tecnología y menor tasa de adopción digital) que pueden continuar frenando el crecimiento. No obstante, la renta variable europea ha repuntado este año y muestra resistencia, en medio de una redefinición de la relación del continente con EE.UU.

Plan europeo para gastar más dinero

Se dice que, tras el ataque aéreo japonés a Pearl Harbour en diciembre de 1941, el almirante Yamamoto pronunció la frase «lo único que hemos hecho es despertar a un gigante dormido». Como era de esperar, la producción bélica estadounidense se puso en marcha poco después, con su producción industrial se disparó hasta alcanzar una tasa de crecimiento anualizada del 14% (de media) hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, frente a una media a largo plazo de alrededor del 3%.

Afortunadamente, hoy en día no hay conflictos militares directos entre grandes potencias. Sin embargo, la agenda de «America First» del presidente Donald Trump está tensando las relaciones con otros gobiernos. En Europa, donde la administración Trump ha amenazado con imponer un arancel estadounidense del 200% sobre el champán francés, los vinos y otros licores europeos, tras las subidas arancelarias al acero y el aluminio.

El aislacionismo estadounidense también ha supuesto (brevemente) una retirada de fondos de defensa, equipamiento militar e inteligencia para Ucrania. Los líderes europeos ya se han dado cuenta de lo que significa un segundo mandato de Trump para sus economías y su seguridad.

Se está produciendo un cambio fiscal en Europa

En respuesta a las políticas de Trump, los gobiernos europeos están planeando impulsar el gasto fiscal en infraestructuras y defensa. Una vez que se forme oficialmente, el próximo gobierno alemán de coalición de centroderecha tiene la intención de reformar el llamado «freno de la deuda», que había venido limitado la capacidad de la nación para contraer nueva deuda. Estos cambios incluyen:

    Una sociedad instrumental de 500.000 millones de euros para inversiones en infraestructuras

    Una exención del freno de la deuda para el gasto en defensa superior al 1% del producto interior bruto (PIB

y

    Permitir a los Länder (Estados federados) aumentar su límite de endeudamiento hasta el 0,35% del PIB a partir de un presupuesto equilibrado, para igualarlo al nivel federal.

Se trata de una reforma fiscal de gran envergadura, que podría equipararse en cuanto a escala y velocidad a la reunificación alemana, un punto de inflexión político y económico en la historia del país.

Alemania tiene capacidad de endeudamiento, ya que su deuda pública es relativamente baja (62% del PIB en 2024), en comparación con otras grandes economías europeas, como Francia (113%) Italia (136%) o España (101,8%). Lo que aún no está claro es con qué rapidez se podrá recaudar o gastar el dinero.

El ímpetu fiscal de Berlín se está extendiendo a Bruselas. La UE lanzó recientemente una iniciativa llamada ReArm Europe para permitir a los Estados miembros aumentar el gasto en defensa sin estar sujetos a las multas de la UE por exceder los déficits presupuestarios y los niveles de deuda. Esencialmente, esto libera 800.000 millones de euros en capacidad fiscal adicional para que los Estados miembros gasten en infraestructuras y defensa. Absolute Strategy Research, una compañía de análisis independiente, calcula que esto podría suponer 640.000 millones de euros adicionales, además del aumento del gasto fiscal de Alemania gracias a la reforma del freno de la deuda.

ReArm Europe también prevé una política de defensa unificada de la UE que debería reducir la fragmentación de la industria. Actualmente, los Estados miembros de la UE producen 12 tipos de carros de combate, frente a uno en Estados Unidos. Una posible solución sería la creación de consorcios como el proyecto de aviones de combate Eurofighter (BAE Systems, Leonardo y Airbus). La centralización del capital en la UE permitiría aumentar el gasto en defensa. También existe la posibilidad de que las fábricas de automóviles se reconviertan para dedicarse a la producción de armamento cuando la demanda de automóviles se haya ralentizado.

Sin embargo, existen riesgos que podrían impedir que ReArm Europe se convirtiera en una política industrial eficaz. En primer lugar, habrá que esperar mucho tiempo antes de que la producción en masa y el aumento de la eficiencia surtan efecto. En segundo lugar, la UE sigue dependiendo de EE.UU. en materia de material militar: entre 2010 y 2024, el 54% de las importaciones europeas de armas procedían de EE.UU. Y, en tercer lugar, no todos los Estados miembros de la UE tienen el mismo espacio fiscal que Alemania.

Convertir el gasto público en crecimiento

La política fiscal desempeña un papel importante a la hora de impulsar el crecimiento. Los gobiernos de la eurozona han inyectado 2,5 billones de euros en la economía a través de déficits primarios (excluidos los costes por intereses de la deuda pública) desde 2009, es decir, sólo el 18% de lo que hizo el gobierno de EE.UU. en ese periodo. El crecimiento anual del PIB real de la eurozona fue de sólo el 1% de media, frente al 2,25% de EE.UU. durante ese periodo.

Siendo realistas, parece improbable que el crecimiento de la producción en Europa supere al de EE.UU. de forma sostenible. La productividad laboral de Europa, una demografía relativamente desfavorable y el retraso de la inversión en el sector tecnológico, de rápido crecimiento, suponen un lastre en las perspectivas de crecimiento del continente.

Aunque la relajación fiscal puede contribuir a aliviar la atonía de la demanda para reducir la prima de crecimiento de que disfruta actualmente Estados Unidos, de cara al futuro el consenso de los economistas prevé que la economía estadounidense crezca alrededor de un punto porcentual más que la UE en 2025 y medio punto porcentual más en 2026.

Para los inversores es importante señalar que también ha aumentado la probabilidad de que el crecimiento europeo recupere el terreno perdido. Los Estados miembros parecen dispuestos a eludir las limitaciones institucionales de la UE, con miembros conservadores, como Alemania, capaces de aceptar estos cambios.

De hecho, el Canciller alemán en funciones, Friedrich Merz, habló deliberadamente de hacer «lo que sea necesario» al esbozar sus planes fiscales. Esto trazó un paralelismo deliberado con cuando el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, utilizó el mismo lenguaje contundente para poner fin a la crisis de deuda de la eurozona en 2012.

Para que este nuevo impulso fiscal europeo funcione, tendrá que aumentar la confianza de las empresas y los consumidores para retener el capital en la región. El Bundesbank calcula que las empresas alemanas han invertido 1,7 billones de euros en el extranjero desde 2010, y casi el 40% del total se atribuye a empresas que han trasladado su producción al extranjero.

Oportunidades en la renta variable europea

La renta variable europea ha eludido en gran medida el riesgo de proteccionismo comercial estadounidense: el índice de referencia MSCI Europe ex-UK ha obtenido una rentabilidad del 9% en lo que va de año. Esto se ha debido en gran medida a las expectativas de relajación fiscal, la rotación de los valores tecnológicos estadounidenses y una posible resolución de la guerra en Ucrania.

En la actualidad, la relación precio/beneficios a un año de Europa, exceptuando Reino Unido, se negocia con un descuento del 16 % respecto a sus homólogos de los mercados desarrollados, lo que supone una fuerte mejora respecto al mínimo de 33 años del 24 % registrado a finales del año pasado. Dado que el descuento medio es del 10 %, podría haber margen para que las valoraciones sigan respaldando a las acciones europeas.

Irónicamente, las políticas relacionadas con la agenda America First de Trump han provocado un rendimiento superior de las acciones europeas a principios de 2025. No obstante, históricamente, las empresas estadounidenses cuentan con un sólido historial de transformación de la actividad económica en crecimiento de los beneficios por acción para impulsar fuertes rentabilidades en relación con otras regiones mundiales. La renta variable estadounidense sigue teniendo cabida en las carteras multiactivos, pero no es la única. Los inversores también han descubierto oportunidades en Europa.

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