Desde que Estados Unidos e Israel comenzaron los ataques contra Irán, los precios del petróleo han subido, al mismo tiempo que los mercados bursátiles han ido en dirección opuesta, impulsados por la incertidumbre sobre el futuro de la guerra y sus efectos en la economía.
Fuente: Google Finance
El índice Dow Jones Industrial Average ha caído alrededor de un 8,30% desde su máximo de febrero, alcanzado unas dos semanas antes de que comenzara la guerra. Aún está lejos de ser un desplome o de poder ser considerado como un mercado bajista, que normalmente describe un mercado que ha caído un 20% desde máximos recientes. Pero la caída del mercado ha reducido el valor de las inversiones de los inversores, desde los fondos hasta las acciones y hasta los planes de jubilación.¿Qué debería hacerse si los mercados le contagian su nerviosismo?
Esta decisión depende fundamentalmente de un solo factor, hasta que
punto se necesitan convertir la inversión en liquidez.
Para la mayoría de las personas, las que no necesiten
acceder a esos fondos hasta pasadas décadas, el consejo es sencillo: mantener
la calma y no mover ficha hasta que la tormenta pase.
Los mercados han demostrado ser bastante resistentes a
las recientes disrupciones globales, recuperándose en ocasiones en pocos
años y otras en solo unos meses. Las acciones estadounidenses han conseguido superar
su nivel anterior a la pandemia de COVID-19, la invasión rusa de Ucrania y el "Día
de la Liberación" en que se anunciaron los aranceles.
Aunque no conviene dejar que las emociones controlen
nuestras decisiones de inversión, o desinversión en este caso, eso no
quiere decir que no vaya a haber un largo periodo con un
mercado bursátil débil. De hecho, esta situación puede ser considerada como una
oportunidad para aquellos inversores que aún les queda un largo camino antes de
su jubilación para comprar valores con descuento.
Son pensamientos muy claros y establecidos en el mundo de la
inversión, pero es bien cierto que la primera parte de la máxima de “comprar
barato y vender caro” es muy difícil de aplicar cuando el mercado
está cayendo. Si cae es porque está ocurriendo algo muy preocupante.
Otra situación es la de aquellos inversores a lo que aún
les quedan unos años para jubilarse. Aunque un mercado tan turbulento como
el actual es probable que haya quedado pronto atrás, es hora de prepararse
para el próximo evento geopolítico que podría sacudir el mercado
justo cuando se vaya a necesitar el dinero.
Una de las mejores formas de estar preparado es a
través de la diversificación. Un consejo clásico tener una cartera
diversificada de posiciones desde el principio, pero cuando se es más
joven, se puede tener una mayor inclinación hacia el mercado bursátil, que puede
ser altamente gratificante pero también volátil. A medida que se acerca el
momento de la jubilación, conviene trasladar algunas posiciones a activos más
estables, como los bonos del Tesoro .
Muchos fondos y planes de pensiones hacen esto
automáticamente. Son los fondos con un objetivo definido en una fecha
determinada, diseñados para personas que tienen ya decidido una fecha de
jubilación concreta. A medida que se acerca esa fecha, el fondo va trasladando
parte de las posiciones de acciones a bonos.
Otra forma de diversificar es asegurarte de invertir
no solo en acciones y bonos, sino también en fondos internacionales.
Esto no solo distribuye el riesgo, sino que permite acceder a los mercados
internacionales cuando el mercado local o regional es bajista y
beneficiarse de los casos en que haya una divergencia entre ambos.
Para los inversores a largo plazo, puede ser un buen
momento para obtener una porción del mercado mundial con descuento. El
pasado año y medio constituyen un buen ejemplo de los beneficios de
diversificar internacionalmente.
Puede dar miedo tener que vender acciones en un mercado
inestable, cuando no vas a obtener el mejor precio por ellas. Pero aún
existen algunas opciones para mitigar los posibles daños. Por ejemplo, si
se tiene más de un fondo o cuenta, conviene recurrir al que mejor
va. Aún se vende con pérdidas, pero más reducidas.









