La Reserva Federal de EE.UU. sorprendió en septiembre
pasado con un recorte de tipos de 50 puntos básicos, mayor de lo
esperado por el mercado. El banco central mostraba así su confianza en poder
mantener su objetivo de 2% de inflación a largo plazo sin que aparentemente
el mercado laboral se mostrara alarmado. Pero, a menos que el mercado
laboral se debilite, parece poco probable que el banco central
estadounidense adopte una política de relajación monetaria agresiva. La
estimación mediana del gráfico de puntos sobre tipo de interés a largo plazo de
los fondos federales queda prácticamente sin cambios en torno al 2,9%.
Con las elecciones estadounidenses a la vuelta de la
esquina, durante las próximas semanas el mercado centrará su atención en su
evolución y en los posibles cambios en la fiscalidad, por lo que es
probable que aumente la volatilidad. Una victoria de Trump probablemente
generaría expectativas de medidas arancelarias agresivas y un entorno
inflacionista. Además, una mayoría republicana podría aumentar la probabilidad
de déficit fiscal. Ambos escenarios podrían significar una vuelta a una senda
de recortes de tipos a menor velocidad.
El factor geopolítico aporta una buena dosis de
inestabilidad a la situación actual, con dos guerras en localizaciones geográficas
clave como Europa del Este y Oriente Medio.
Un entorno de mercado en el que parece convenir ejercer cierta
dosis de cautela, a la espera de próximos acontecimientos, y en el que una cartera
diversificada, capaz de ofrecer rentas sin renunciar a posibles retornos
a través de compañías cotizadas, parece la elección más adecuada.
Esta es la propuesta del fondo Cobas Renta, un fondo
categorizado por Morningstar como Mixto Defensivo EUR y que
obtiene la máxima calificación global de 5 estrellas, con una Rentabilidad
superior a la media y un Riesgo por debajo de la media.

El objetivo de Cobas Renta es obtener una rentabilidad
satisfactoria y sostenida en el tiempo aplicando una filosofía de
inversión en valor. Es un fondo mixto que busca construir una cartera
long only diversificada, que incluye un 85,3% de activos monetarios
y renta fija privada, e invierte un 14,7% en renta variable, lo que le
aporta un extra de rentabilidad. Los activos monetarios públicos en los que
invierte son fundamentalmente Letras del Tesoro y bonos alemanes a corto
plazo, generando una rentabilidad superior al 2% anualizado. En renta
fija privada, el equipo gestor toma posiciones en deuda de compañías
cotizadas, beneficiándose de su reconocida capacidad de
análisis en compañías en las que ya están invertidos en sus otras carteras de
renta variable. En este
caso, las rentabilidades esperadas de los activos serían superiores al 7%.
Por otro lado, las inversiones en renta variable son una selección de
sus mejores ideas de inversión.
En total, el fondo invierte por lo menos en 6 emisiones
diferentes y nunca invierte más del 30% de los activos del
fondo en una misma emisión. El riesgo divisa máximo es de un 10%
de la exposición total.
El gestor del fondo es Francisco García Paramés.
Nacido en Ferrol en 1963, licenciado en Económicas y MBA por el IESE, inició su
carrera en 1993. Le avalan 29 años de
experiencia y 75 premios otorgados por las agencias de rating más prestigiosas
de la industria de fondos. Fiel seguidor de Warren Buffett y de los
principios de La Escuela Austríaca, es autor del libro "Invirtiendo a
largo plazo", donde explica las claves de su proceso inversor.
A lo largo de su extensa trayectoria ha seguido un depurado
proceso de inversión, junto con un equipo con el que lleva trabajando largo
tiempo, y que consta de tres fases;
1. Generación de una
idea de inversión (individual)
2. Decisión de
inversión (todo el equipo)
3. Construcción de
cartera (todo el equipo)
Generación de una idea
El proceso da comienzo con la generación de una idea por
parte de cada uno de los miembros del equipo. Las fuentes son muy
variadas (Brókeres, prensa, eventos, reuniones con proveedoras o
competidoras). Esta etapa inicial de generación de ideas y de estudio
preliminar es más o menos extensa, dependiendo de si es un sector que
el equipo de inversión ya conoce y tiene en cartera, o de si se
trata de uno donde no se haya profundizado previamente.
Los requisitos mínimos que exigen a las compañías en este
estadio inicial son: a) que sea un negocio fácil de entender, b) que
haya visibilidad a largo plazo del negocio, c) barreras de entrada,
d) situación financiera saneada, e) balance razonable y f) un equipo
directivo que gestione bien la compañía en el día a día y haga una buena
asignación del capital.
Sí la compañía cumple la mayoría de estos requisitos, el
miembro del equipo correspondiente elabora un modelo básico y añade la
compañía a la lista de seguimiento personal.
Decisión de Inversión
Si el miembro del equipo piensa que puede añadir valor a la
cartera, se elabora un modelo más completo, esta vez compartiéndolo con
otros miembros del equipo, normalmente con Francisco García Paramés y otro
miembro del equipo con quien se buscan sinergias (por experiencia en el sector,
por geografía o por otras razones). Tras el desarrollo de un modelo completo
por parte del equipo de trabajo, se evalúa si puede aportar valor a la
cartera.
En caso afirmativo se compartiría con el resto del equipo en
el Comité de Inversión, en caso contrario se añadiría a una “watchlist”
de compañías. En el comité se hace una breve presentación de la tesis
que previamente se ha compartido con todo el equipo, se debate
sobre ella y se plantean preguntas. Al final de la reunión, se hace una votación
por parte del equipo: si no hay mayoría, la compañía pasaría a la watchlist
de equipo, y sí hay mayoría se incluye en cartera.
Construcción de cartera
Inicialmente se invierte una posición pequeña en
cada nueva compañía y, conforme van adquiriendo conocimiento con el tiempo
y más convicción, se va aumentando la posición. A una compañía
que hayan estado siguiendo menos de 6 meses raramente e le asigna más
del 1% de la cartera. De esta manera el equipo de inversión trata de minimizar
posibles errores.
La cartera final asigna, por sectores, un
66,71& a Gobiernos, un15% a exploración de petróleo y gas, un 5,88% a Transporte
y almacenamiento de petróleo y gas, un 3,62% a Equipamiento y servicios de energía
y un 2,54% al sector farmaceútico y de biotecnología. Sus mayores posiciones
corresponden a T Bills Alemanes (66,71%), Bonos Enquest (3,84%), Bonos Gotar
(3,38%), Bonos International Petroleum (2,62% y Bonos Kosmos (1,90%).
Cobas Renta se revaloriza un 7,57% en el año,
con una rentabilidad anualizada a 3 años de 5,85% y de 4,35%
a cinco años, según Morningstar.
Su volatilidad es de 3,57% y su ratio Sharpe de 1,06.
Con una inversión mínima inicial de 100 euros, el coste por comisiones
es de 0,25% de gestión máxima anual y de 0,32% de gastos corrientes.
La expectativa del equipo gestor es la de seguir
aportando valor al fondo incluyendo las mejores tesis de inversión de su
cartera de renta variable (hasta 15% del fondo) y aprovechar las
emisiones de deuda de las compañías que tienen en cartera (un máximo de 15%
de High Yield). Consideran que las Letras del Tesoro a 12 meses son una interesante
adición para acompañar a la base del fondo.
Además de la calificación global 5 estrellas Morningstar,
su medallist rating le califica como Silver, con un rating
de sostenibilidad de 4 globos. El fondo recibe también la calificación
global 5 de Lipper Leaders, que se mantiene en los periodos a 3 y 5 años,
tanto por Retorno Total, como por Consistencia en los Retornos,
Preservación y Comisiones.