12 febrero 2024

Inversión en una selección de compañías de crecimiento de calidad, con Comgest

Incluso en el actual entorno de tipos de interés altos, las compañías europeas de crecimiento han tenido un excelente comportamiento durante el pasado año y en el periodo transcurrido desde comienzos de 2024.

El índice MSCI Europe Growth Index (EUR) terminaba 2023 con una revalorización de 14,45% y acumula una rentabilidad de 2,96% desde el pasado 1 de enero. En los mismos periodos la rentabilidad obtenida por el MSCI Europe es de 12,73% y de 1,52% respectivamente.

Uno de los fondos que, invirtiendo en compañías europeas de crecimiento, muestran una evolución especialmente positiva por rentabilidad es la clase I de distribución en euros de Comgest Growth Europe, con un 23,8% de rentabilidad en 2023 y un 3,1% desde comienzos de año.

Desde sus inicios, la gestora Comgest ha invertido en empresas de crecimiento de calidad a largo plazo, independientemente de los índices de referencia, los países y los sectores en que estén encuadradas. Aplican un enfoque disciplinado basado en un riguroso análisis propietario y en una meticulosa selección de valores.

Su filosofía de inversión se basa en la tesis de que el crecimiento de los beneficios por acción es el principal impulsor de los precios de las acciones a largo plazo. Invierten solo en un pequeño número de empresas que consideran que cuentan con ventajas competitivas sostenibles, altas barreras de entrada y poder de fijación de precios, que las hace capaces de aumentar sus beneficios a medio plazo, independientemente del ciclo económico.

De acuerdo con su experiencia, la aplicación de análisis fundamental y el mantenimiento de un horizonte a largo plazo son claves para identificar empresas capaces de generar un crecimiento de BPA de doble dígito.

Para confirmar la calidad de las compañías identificadas con el análisis fundamental, integran factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) en su proceso de selección de valores, ya que creen que estos factores pueden afectar a un negocio a largo plazo. Cuando deciden invertir, su objetivo es construir relaciones sólidas y a largo plazo con los equipos directivos, convirtiéndose en accionistas comprometidos que defienden las mejores prácticas.

Aunque el equipo reúne a analistas y analistas/gestores, el gestor principal del fondo es Pierre Lamelin. Incorporado a Comgest en 2012, es analista y gestor de carteras especializado en renta variable europea. También es miembro del Comité de Sostenibilidad del Grupo Comgest. Cogestiona varias estrategias paneuropeas y contribuye ampliamente a la cobertura de análisis del equipo europeo para una selección diversa de acciones de crecimiento de calidad en múltiples sectores. Pierre comenzó su carrera en 2004 como analista de renta variable en Crédit Agricole Cheuvreux, donde pasó siete años cubriendo los sectores europeos de artículos de lujo y cosméticos. Tiene un ‘Máster Degree’ en Finanzas por el Sciences Po (Institut d'Etudes Politiques) en París y cuenta con la certificación de CIIA (Certified International Investment Analyst).

Al basar su gestión en una selección de valores bottom-up, construyen sus carteras compañía por compañía, independientemente de los índices de referencia, la geografía o las asignaciones sectoriales. Sus equipos de inversión sobre el terreno llevan a cabo análisis financieros y extrafinancieros. Su filosofía es que prevalezcan los fundamentales, y que el precio de las acciones converja hacia el crecimiento del beneficio por acción (BPA). Con ese fin, su objetivo es construir carteras que ofrezcan un crecimiento agregado de dos dígitos del BPA en un horizonte de inversión de cinco años.

Su proceso inversor comienza con una revisión general del mercado para crear una ‘lista de seguimiento’ de compañías que cumplen con sus criterios de calidad y crecimiento. A menudo llevan a cabo años de investigación fundamental para llegar a adquirir una comprensión profunda del modelo de negocio de una empresa, incluido el análisis de fundamentales, la identificación de cualquier actividad controvertida y el compromiso con la dirección, los competidores, los proveedores, los clientes y los expertos del sector.

Su equipo de inversión llega así a preseleccionar un ‘universo’ de empresas invertibles y que mejor se ajusten a sus criterios de inversión de crecimiento de calidad. Hacen un seguimiento de este conjunto de oportunidades e invierten solo cuando la valoración se considera atractiva, lo que a veces puede llevar años. La valoración suele basarse en previsiones propietarias y conservadoras de beneficios y dividendos a 5 años.

Cuando ya disponen de una visión integral y de alta convicción de las empresas candidatas seleccionadas y un consenso a través de discusiones basadas en el equipo, invierten con un horizonte de inversión de tres a cinco años. Se centran en la calidad, construyendo carteras concentradas de 25 a 50 acciones en torno a este principio.

La gestión del riesgo es, por supuesto, importante para el equipo de gestión de Comgest, que perciben esta variable de un modo absoluto, no respecto a un índice de referencia. Sus carteras de crecimiento de calidad suelen mostrar una elevada ‘active share’ y menor volatilidad a largo plazo que los índices comparativos. Monitorizan de forma continua, entre otros aspectos: los riesgos fundamentales y los factores que pueden afectar a sus estimaciones de BPA y de valoraciones, el cumplimiento de las directrices de inversión, restricciones reglamentarias, liquidez y rendimiento. Como todos los miembros del equipo de inversión que llevan más de dos años en Comgest también son accionistas, ven el riesgo desde la perspectiva del propietario de un negocio.

La cartera del fondo concentra sus activos principalmente en la Zona Euro (55,07%), con un 25,44% en Europa ex - Euro, un 12,475 en EEUU y un 7.01% en Reino Unido. Por sector, Salud (33,07%) Tecnología (19,29%) Consumo Cíclico (16,86%) Industria (13,84%) y Consumo Defensivo (9,90%) representan los mayores porcentajes en la cartera. De forma individual, Novo Nordisk A/S Class B (8,58%) ASML Holding NV (7,30%) Essilorluxottica (5%) Accenture PLC Class A (4,67%) y Linde PLC (4,55%) están entre las mayores posiciones. Gestiona un patrimonio de 6.082,68 millones de euros, de los que 34,43 millones corresponden a la clase I Fixed Inc.

Al tratarse de una clase I de distribución, realiza pagos periódicos de dividendos, en este caso trimestral. La clase se anota una rentabilidad anualizada a 3 años de 11,83% y de 7,11% en el último año. También a 3 años, su volatilidad media es de 18,37% y su Ratio de Sharpe de 0,67, según datos de Morningstar. Sus costes por comisión son de 1,05%.

Dispone también de una clase de acumulación en euros, Comgest Growth Europe EUR Acc, con un coste por comisiones corrientes de 1,55% y de suscripción de 4%.

Encuadrado en la categoría de RV Europa Cap. Grande Growth, el fondo obtiene el rating general de 5 estrellas de Morningstar, además del ‘Medallist Rating’ de Gold y la de 5 globos por Sostenibilidad. Según el ‘Lipper Leader Scorecard’ el rating general y a 3 años del fondo es de 5 por Retorno total y Consistencia en los retornos y de 3 por Preservación y Comisiones.

06 febrero 2024

Bonos ligados a la inflación

La inflación se ha moderado algo respecto a sus máximos, alcanzados tras el comienzo de la guerra de Ucrania, cuyo comienzo tuvo como consecuencia un alza en los precios, con especial énfasis en el sector energético. A pesar de ello, los precios de la energía continúan siendo altos respecto a su evolución histórica, haciéndose notar de forma más patente en Europa, donde la crisis ha sido más intensa.

 

Desde el punto de vista inversor, una forma de beneficiarse de esta elevada inflación son los bonos ligados a la inflación, instrumentos financieros únicos diseñados específicamente para proporcionar protección contra la inflación.

Recordemos que la inflación es la tasa a la que aumenta el nivel general de precios de bienes y servicios. Con el tiempo, erosiona el poder adquisitivo del dinero, pudiendo afectar negativamente a las inversiones de renta fija. Para que los inversores pueden tomar decisiones más informadas sobre sus carteras, es importante entender cómo funciona la inflación.

Los bonos ligados a la inflación son títulos de deuda cuyos pagos de principal e intereses se ajustan a la inflación. Esto significa que el valor del bono aumenta con la inflación, proporcionando una cobertura contra los efectos erosionadores de la subida de precios en las carteras de inversión.

Emitidos por gobiernos y empresas, estos bonos pueden ser una opción atractiva para los inversores que buscan protección contra el riesgo de inflación. Su objetivo principal es ayudar a los inversores a preservar su poder adquisitivo frente a la inflación.

Sirven asimismo como herramienta esencial para la diversificación de las carteras de inversión, ya que tienden a mostrar una baja correlación con otras clases de activos.

Cómo funcionan los bonos ligados a la inflación

Para entender cómo funcionan los bonos ligados a la inflación, es esencial examinar su estructura, los ajustes del principal y de los cupones, y los índices de inflación utilizados para su cálculo.

Estructura y emisión de los bonos

Los bonos ligados a la inflación son emitidos por gobiernos o corporaciones, y su estructura suele consistir en un importe principal y pagos periódicos de cupones, de acuerdo con la estructura general de un bono de cualquier tipo.

Se diferencian de otros bonos en que el principal y los pagos de los cupones se ajustan a la inflación, asegurando que el valor del bono permanece consistente con los cambios en los niveles de precios

Ajustes del capital y los cupones

Los pagos del capital y de los cupones de los bonos vinculados a la inflación se ajustan en función de un índice de inflación, como el Índice de Precios al Consumo (IPC).

Cuando el índice sube, el principal y los cupones del bono aumentan, manteniendo su valor real. Por el contrario, si el índice cae, los ajustes pueden resultar en pagos más bajos, exponiendo potencialmente a los inversores al riesgo de deflación.

Índice de inflación y métodos de cálculo

El índice de inflación utilizado para calcular los ajustes de los bonos ligados a la inflación puede variar dependiendo del emisor y del bono específico. Los índices más comunes incluyen el IPC, el Índice de Precios al Consumo (IPC) o el deflactor del PIB.

Estos índices miden el cambio en los precios de una cesta de bienes y servicios a lo largo del tiempo, proporcionando una referencia fiable para los ajustes por inflación.

Tipos de bonos ligados a la inflación

Existen varios tipos de bonos ligados a la inflación, como los valores del Tesoro de Estados Unidos protegidos contra la inflación (TIPS), los bonos globales ligados a la inflación, los bonos corporativos ligados a la inflación y los bonos municipales ligados a la inflación.

Valores del Tesoro Protegidos contra la Inflación (TIPS)

Los TIPS son emitidos por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y son el tipo más conocido de bonos ligados a la inflación. Proporcionan a los inversores protección contra la inflación medida por el IPC. Los TIPS se consideran inversiones de bajo riesgo, ya que están respaldados por el gobierno de Estados Unidos.

Bonos globales ligados a la inflación

Los bonos globales ligados a la inflación son emitidos por varios gobiernos de todo el mundo, ofreciendo a los inversores la oportunidad de diversificar sus carteras geográficamente.

Estos bonos son similares a los TIPS, pero pueden estar vinculados a diferentes índices de inflación, dependiendo del país emisor. Algunos bonos globales indexados a la inflación muy conocidos son los gilts indexados del Reino Unido y los bonos franceses OATi.

Bonos corporativos ligados a la inflación

Los bonos corporativos ligados a la inflación son emitidos por empresas privadas y pueden ofrecer rendimientos más altos que los bonos emitidos por el gobierno debido al mayor riesgo asociado a los emisores corporativos.

Estos bonos proporcionan a los inversores una exposición tanto a la protección contra la inflación como al riesgo crediticio, lo que los hace adecuados para los inversores que buscan mayores rendimientos con una cobertura contra la inflación.

Bonos municipales ligados a la inflación

Los bonos municipales ligados a la inflación son emitidos por gobiernos locales o municipios y están diseñados para financiar proyectos públicos. En EE. UU. estos bonos ofrecen ventajas fiscales, ya que los ingresos por intereses suelen estar exentos de impuestos federales sobre la renta y, en algunos casos, de impuestos estatales y locales.

Al igual que otros bonos ligados a la inflación, proporcionan protección contra la inflación al tiempo que contribuyen a la diversificación de la cartera.

Ventajas de los bonos ligados a la inflación

La inversión en este tipo de bonos ofrece varias ventajas: la protección contra el riesgo de inflación, la diversificación de las carteras de inversión, la conservación de la rentabilidad real y una menor volatilidad.

Protección contra el riesgo de inflación

El principal beneficio de los bonos ligados a la inflación es su capacidad para proteger a los inversores de los efectos erosionadores de la inflación en sus carteras. Al ajustar el principal y los pagos de cupones para tener en cuenta los cambios en la inflación, estos bonos ayudan a preservar el poder adquisitivo del capital invertido.

Diversificación en las carteras de inversión

Los bonos ligados a la inflación tienden a tener una baja correlación con otras clases de activos, como las acciones y los bonos tradicionales, lo que los convierte en una eficaz herramienta de diversificación. Al incluir bonos ligados a la inflación en sus carteras, los inversores pueden reducir el riesgo general de la cartera y mejorar los rendimientos potenciales.

Preservación de la rentabilidad real

A diferencia de los bonos nominales, que proporcionan pagos de intereses fijos que pueden no seguir el ritmo de la inflación, los bonos vinculados a la inflación ofrecen rendimientos que se ajustan a la inflación. Esto garantiza que la rentabilidad real de la inversión  (rentabilidad después de tener en cuenta la inflación) se mantenga durante la vida del bono.

Menor volatilidad

En comparación con otros valores de renta fija, los bonos ligados a la inflación suelen mostrar una volatilidad de precios más baja debido a sus flujos de caja ajustados a la inflación. Esta característica puede convertirlos en una opción atractiva para los inversores que buscan opciones de inversión más estables.

Riesgos asociados a los bonos ligados a la inflación

A pesar de sus ventajas, los bonos ligados a la inflación conllevan algunos riesgos, como el riesgo de tipo de interés, el riesgo de liquidez, el riesgo de deflación y consideraciones fiscales.

Riesgo de tipos de interés

Como todos los valores de renta fija, los bonos ligados a la inflación están sujetos al riesgo de tipos de interés. Cuando los tipos de interés suben, los precios de los bonos suelen caer, lo que provoca pérdidas potenciales de capital para los inversores que venden sus bonos antes del vencimiento.

Riesgo de liquidez

Algunos bonos vinculados a la inflación pueden ser menos líquidos que sus homólogos nominales, lo que dificulta su compra o venta en el mercado secundario. Esto puede dar lugar a mayores diferenciales entre precios de compra y venta y a una mayor volatilidad de los precios.

Riesgo de deflación

En un entorno deflacionista, en el que el nivel general de precios caiga, los bonos ligados a la inflación pueden tener un rendimiento inferior al de los bonos nominales.

Esto se debe a que los pagos del principal y de los cupones de los bonos ligados a la inflación pueden ajustarse a la baja, dando lugar a flujos de caja más bajos para los inversores.

Consideraciones fiscales

El tratamiento fiscal de los bonos ligados a la inflación puede ser complejo. En Estados Unidos, por ejemplo, los inversores tributan tanto por los pagos de los cupones como por los ajustes por inflación del capital.

En España tributan como cualquier emisión de Bonos o Letras del Tesoro, imputándose las ganancias obtenidas como rentas del ahorro.

Los bonos ligados a la inflación pueden desempeñar un papel crucial en la estrategia de inversión a largo plazo de un inversor, proporcionando protección contra la inflación y contribuyendo a la diversificación de la cartera. Aunque ha de tenerse en cuenta la duración de la emisión, ya que una variación en los tipos de interés podría perjudicar seriamente el rendimiento final del bono

Sin embargo, es esencial evaluar su idoneidad para las necesidades individuales y la tolerancia al riesgo de cada inversor: sus objetivos financieros, su tolerancia al riesgo y su horizonte de inversión. Estos factores ayudarán a determinar la asignación adecuada de bonos ligados a la inflación dentro de una cartera diversificada.

Al incluir bonos ligados a la inflación en una cartera bien diversificada, los inversores pueden conseguir un perfil de riesgo-rentabilidad más equilibrado.

El mercado de bonos ligados a la inflación puede seguir evolucionando a medida que los gobiernos y las empresas de todo el mundo reconozcan su valor como herramienta de financiación durante los periodos inflacionistas.

Los inversores deben mantenerse informados sobre la evolución y las tendencias del mercado para aprovechar las nuevas oportunidades y gestionar los riesgos potenciales asociados a esta clase de activos única.

Alternativamente, pueden optar por invertir en este tipo de activo a través de fondos de inversión como la clase A de capitalización en dólares de AXA World Funds - Global Inflation Short Duration Bonds, que invirtiendo globalmente se anota una rentabilidad anualizada de 5,75% en los últimos 3 años. Obtiene la calificación Morningstar de 5 estrellas y de 4 globos por Sostenibilidad.

Otro ejemplo es el fondo Natixis AM Funds - Ostrum Euro Inflation, que en su clase I/A en euros ha generado un retorno anualizado de 1,82% en los últimos tres años. Su gestión se propone batir al Bloomberg Inflation Linked Bond 1 to 10 Year Treasury Index en un periodo mínimo recomendado de 2 años. Morningstar lo califica su gestión de 5 estrellas y su sostenibilidad de 4 globos.

En su mayor parte, los inversores de los bonos ligados a la inflación son planes de pensiones y compañías aseguradoras, cuya necesidad estructural es invertir en activos que compensen la pérdida de su valor debido a la inflación. Los inversores que no se muestren convencidos para invertir en planes de pensiones, pueden optar por invertir a largo plazo a través de fondos de inversión que incluyan en su cartera bonos ligados a la inflación.

 

 

 

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