El aumento de la tensión en Oriente Medio por las anunciadas represalias iraníes contra Israel y Estados Unidos, tras el asesinato del líder de Hamas el pasado 31 de julio en Teherán, han tenido un impacto limitado en la cotización del barril de petróleo. Una subida desde los 74,091 dólares por barril del 30 de julio hasta los 77,727 dólares por barril del día 31 de julio, para descender a los 76,430 el 2 de agosto y llegar a los 73,182 dólares por barril del 6 de agosto.
Aunque la mayor preocupación en el mercado respecto al petróleo se centra en posibles restricciones en la oferta por una posible escalada del conflicto, el hecho es que, según el último informe de la Administración de Información de la Energía de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés), en el primer semestre de 2024 se ha registrado una caída en los inventarios mundiales de petróleo de 0,4 millones de barriles diarios (b/d) y se espera que durante el segundo semestre de 2024 la reducción sea de 0,8 millones de b/d.
La retirada de inventarios se debe en parte a los recortes de producción aplicados por la OPEP+. Aunque la EIA espera que los precios del crudo suban en los próximos meses, prevé que en 2025 el precio medio anual del crudo Brent sea inferior a los 88 dólares por barril de su informe de julio, debido sobre todo a la reducción del consumo de petróleo. Y el mayor consumidor de petróleo del mundo es China, donde la EIA espera que la ralentización del crecimiento económico siga reduciendo el consumo de gasóleo. El mes pasado, el mayor país asiático informaba del dato de crecimiento más débil de los últimos cinco trimestres, lo que consecuentemente se espera que reduzca su consumo energético.
La EIA estima que el consumo mundial de crudo en 2025 descenderá 200.000 barriles diarios respecto a la previsión anterior, situándose en torno a los 104,5 millones de barriles diarios. Este descenso supone un retroceso de 1,6% en la tasa de crecimiento de la demanda prevista para el próximo año, según el citado informe mensual de la Administración de Información de la Energía de Estados Unidos publicado el martes 6 de agosto. La revisión a la baja se debe fundamentalmente a la preocupación por la ralentización de la economía china.
En Estados Unidos, a pesar de los signos de desaceleración económica en la zona del Pacífico, el combustible utilizado por las aerolíneas estadounidense continúe representando un punto fuerte de su consumo, dado el aumento en el número de vuelos que se espera superen los niveles anteriores a la pandemia. La EIA también ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento de la producción de petróleo en EE.UU. en medio de una oleada de consolidación empresarial y de esfuerzos por aumentar la producción utilizando menos equipo. Aunque la EIA sigue esperando que la producción estadounidense aumente este año y el próximo, respecto al informe anterior sus previsiones se han recorado un 0,2% para este año y un 0,6% para 2025. Estas cifras son el último indicio de que el sector del fracking estadounidense está creciendo de forma más moderada tras el sorprendente aumento de la producción del pasado año, de más de 1 millón de barriles al día.
Aun así la EIA prevé en su último informe un crecimiento en Estados Unidos del 2,3% este año, hasta los 13,23 millones de barriles diarios, y un aumento adicional del 3,5% el año próximo. Los productores están incrementando la eficiencia en la perforación y el fracking, con el consecuente aumento de producción. Por ejemplo, Diamondback Energy Inc, uno de los mayores productores de la cuenca del Pérmico, en el oeste de Texas y el sureste de Nuevo México, escribió esta semana en una carta a sus accionistas: "Estamos haciendo más con menos y cada trimestre somos más eficientes desde el punto de vista operativo".
Según las últimas previsiones de la EIA, la cuenca del Pérmico, que es el mayor yacimiento de esquisto del mundo, producirá unos modestos 20.000 barriles diarios hasta finales de este año y otros 340.000 en 2025.


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