15 septiembre 2024

Las claves del informe Draghi

En la antigua Roma, enfrentados a un problema de difícil solución por los cauces existentes, se convocaba a un magistrado extraordinario de la República al que el Estado dotaba de plena autoridad para resolver el asunto que se le había asignado. Únicamente para todo lo relacionado con la resolución de esta tarea, el resto de los magistrados, cónsules incluidos, quedaban subordinados a su autoridad. Una vez resuelta, se prescindía de sus poderes inmediatamente. 


 

La Unión Europea debía hacer frente también a una tarea difícil: averiguar las razones por las que el bloque comunitario ha ido quedando rezagado en competitividad, tarea que se encargó al anterior presidente del BCE Mario Draghi. Su cometido, sin embargo, es un tanto diferente del que la antigua República romana otorgaba a su magistrado extraordinario, ya que no se le han otorgado plenos poderes para su resolución.

De su informe pueden extraerse conclusiones muy claras sobre la evolución de la Unión Europea durante los últimos diez años:

1.      Europa ha ido quedándose rezagada con respecto a otros miembros de la OCDE, principalmente Estados Unidos: El PIB per cápita y la productividad han estado creciendo mucho más lento en la UE durante un largo periodo de tiempo en comparación con América.

Puede que la diferencia no sea tan patente si analizamos sólo un par de años, pero si observamos el dato agregado a lo largo de décadas, descubrimos pautas y tendencias que se traducen en una diferencia sustancial de prosperidad y, por supuesto, de capacidad para influir en los resultados de la economía al cabo de un tiempo.

 


2.      La regulación es otro de los puntos clave del informe, que analiza diferentes sectores y su regulación y concluye que se han cometido muchos errores en este terreno en los últimos dos años. No sólo hay un exceso de normativa, sino que en algunos casos hay regulación contradictoria.

3.      Europa ha tomado una actitud de resistencia ante el avance tecnológico. Se ha pasado mucho tiempo intentando averiguar cómo reducir la velocidad del cambio tecnológico, cómo evitar que surjan nuevas tecnologías en sectores en los que Europa quizás no ha sido muy fuerte, cómo van a estar conectadas a la corriente principal del nuevo cambio tecnológico las empresas existentes, independientemente del sector en el que operen.

 


Si queremos acertar con la tecnología, necesitamos un mercado más dinámico y diverso. Para seguir siendo los mejores en el ámbito empresarial se necesita mucha más competencia en el mercado: nuevos emprendedores que con sus productos y métodos innovadores cuestionen a las empresas tradicionales y en el proceso den lugar a cambios tecnológicos.

 

La lectura del informe ha dado paso a una serie de consideraciones por parte del economista Fredrik Erixon, del European Center for International Political Economy (ECIPE).  Erixon enumera cinco puntos que él considera clave para que la Unión Europea recupere su competitividad:

1. Liberar los mercados de capitales en Europa. 

Cuando analizamos qué tipo de inversiones tenemos en Europa podemos ver que hay enormes diferencias en el rendimiento, no sólo con respecto a los Estados Unidos, sino también a otros países de la OCDE. Y esto no es un problema derivado de la insuficiencia de ahorro o de capital en Europa, sino de que tenemos regulaciones que limitan que este ahorro sea correctamente canalizado en la economía. No disponemos de la rica variedad en los mercados de capitales que han tenido en otros lugares, lo que puede haber llevado a una erosión gradual de la forma en que podemos capitalizar nuevas Inversiones y que también puede ser la causa de la emigración de muchas buenas ideas de negocio a otras partes del mundo.

 

2. Recortar la regulación y reducir la burocracia

En este terreno, Europa ha decidido seguir adelante con una política que simplemente no se ajusta a la realidad. No es posible regular todos los sectores, o sectores específicos, con mayor profundidad, dureza y rapidez que cualquier otra economía comparable y pensar que esto no va a tener desventajas para las empresas europeas. Este entorno regulador tiene como consecuencia la reducción de la inversión, de la experimentación y de las oportunidades de pequeñas y medianas empresas para crecer y empezar a competir de verdad en la economía.

Por lo tanto, tenemos que reducir la carga regulatoria y fomentar el tipo de regulación que hace la vida empresarial más predecible, evitando las complejidades excesivas.

 

3. Incentivar la I+D

Un punto muy importante del informe Draghi. Examina las lagunas en el gasto en I+D de la UE. El problema en Europa no es necesariamente que los gobiernos gasten demasiado poco en I+D, ya que Europa no está por detrás de otras economías comparables en este terreno.

La parte más problemática es la I+D empresarial, que sólo podemos tratar de mejorar proporcionando incentivos mucho más fuertes para que las empresas destinen más recursos a I+D, Incentivos fiscales, pero también incentivos al capital humano

 

4. Corregir el déficit de capital humano

Hay un gran déficit de cualificaciones y de capital humano: necesitamos más cualificaciones, pero también cualificaciones mucho más avanzadas; necesitamos asegurarnos de que proporcionamos a la economía el capital humano que realmente necesita para poder competir.  Por ejemplo, si nos fijamos en los ingenieros informáticos o en los ingenieros de inteligencia artificial, tenemos una migración neta de este tipo de capital humano desde la UE.

Tenemos universidades que ofrecen una buena educación y que, según los estándares internacionales, son bastante buenas en términos de generación de I+D de alto nivel educativo y de capital humano orientado a la I+D. Pero una gran parte de ellos emigra a otras partes del mundo, donde hay muchas más oportunidades de trabajo y, por supuesto, donde la recompensa por ese capital humano también es mayor. 

 

5. La importancia de mantener nuestras fronteras abiertas al comercio

La realidad es que la mayor parte del nuevo crecimiento de la economía mundial se produce fuera de la UE. Si queremos tener la oportunidad de prosperar gracias a toda esa nueva demanda, a toda esa nueva tecnología y a las ideas que se están generando fuera. Debemos mantener abiertas nuestras fronteras comerciales y evitar caer en el proteccionismo, especialmente en el proteccionismo de tipo regulatorio, que la UE ha favorecido en los últimos 10 años.

 

Las cifras que el informe pone sobre la mesa para superar el retraso tecnológico en Eruopa suponen una inversión anual de 5% del PIB de la UE, unos 800.000 millones de euros. Una cuantiosa inversión que se vincularía con la necesidad de la liberación del mercado de capitales. Este esfuerzo económico posiblemente no pueda ser distribuido de forma equitativa entre todos los miembros de la Unión, sino de acuerdo con las capacidades de cada una de las economías de la UE.

Si el informe Draghi se traduce en la ejecución de los puntos clave para que el bloque comunitario recupere una posición competitiva equivalente a la de sus comparables, el panorama inversor sufrirá una gran transformación que lo hará mucho más ágil y complejo, y que requerirá de la ayuda de la tecnología para ser competitivo y de un entorno regulador más benigno, más claro y estable a lo largo del tiempo.Y, por supuesto, de capital humano cualificado.

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