Como los cerezos en flor que anuncian la primavera, el mercado
bursátil japonés está en plena floración. En febrero, el índice de
referencia Nikkei 225 superó por fin su máximo de 1989 (38.915,87) y alcanzó
los 41.087,75 puntos, evidenciando el resultado de las reformas introducidas
en los últimos 10 años, que han hecho que las empresas japonesas sean
más favorables a los accionistas.
Aunque desde entonces el Nikkei ha reducido parte de
esas ganancias, el índice ha subido un 15,01% en lo que va de año,
por delante del 13,01% del S&P 500. Y hay muchas razones para
pensar que la recuperación de Japón continuará y que el referente del mercado
bursátil japones seguirá subiendo.
El mercado ha tomado nota, según prueba el aumento del
activismo inversor y la visita sorpresa de Warren Buffett al
país en 2023, tras tomar posiciones en cinco grandes empresas japonesas.
La renta variable japonesa ofrece grandes valores de
calidad, es un mercado muy líquido y, con las recientes recompras de
acciones, la percepción de los inversores está cambiando. Además,
la reforma empresarial sigue siendo una fuerza poderosa que añade
valor al mercado de valores japonés.
Esta oleada transformadora impulsada por la reforma
empresarial, junto con el posicionamiento de Japón como "alternativa a
China", están tras el renacer del mercado japonés. Aunque la afluencia
de inversores minoristas japoneses sigue pendiente, pronto se verá facilitada
por el renovado programa de ventajas fiscales Nippon Individual Savings Account
(NISA), que está llamado a aportar una cantidad significativa de fondos
minoristas al mercado.
Uno de los fondos que, invirtiendo en Japón, muestra un
mejor comportamiento histórico por rentabilidad, respecto al riesgo asumido es BlackRock
Global Funds - Japan Flexible Equity Fund, que en su clase D2 en euros
se revaloriza un 13,9% en el año, con una rentabilidad anualizada a 5 años de
10,17%. Su rating Global Morningstar es de 5 estrellas.
Busca maximizar la rentabilidad total, invirtiendo al menos
el 70% de su patrimonio total en valores de renta variable de empresas
domiciliadas o que ejerzan la mayor parte de su actividad económica en Japón.
El fondo invierte normalmente en valores que, en opinión del Asesor de
Inversiones, presenten características de inversión de crecimiento o de
valor, poniendo el énfasis en uno u otro según lo justifiquen las
perspectivas del mercado.
El equipo de Renta Variable Japón cree que la selección
fundamental de valores, reforzada por una visión top-down
(descendente) de los activos, la flexibilidad de estilos, la construcción
equilibrada de la cartera y la gestión rigurosa del riesgo pueden
proporcionar un alfa duradero.
Al invertir a medio y largo plazo, su objetivo es
incluir en la cartera del fondo empresas con una clara fortaleza competitiva
en los mercados mundiales y/o nacionales y que se espera que crezcan de
forma sostenible a largo plazo.
Combina análisis fundamental con el conocimiento
del mercado local, la selección cuantitativa/cualitativa y las técnicas
de valoración, lo que les permite explotar las ineficiencias del mercado.
A nivel de construcción de la cartera, aplican un
enfoque de análisis fundamental ascendente, mediante el análisis
responsable de los valores y la captación de las ideas de mayor convicción.
Siguen asimismo un enfoque disciplinado de la gestión del riesgo. Lo que
aumenta su comprensión de las fuentes de rentabilidad, al tiempo que minimiza
los posibles eventos descendentes de cola
Creen que, a largo plazo, las consideraciones ASG, en
particular el gobierno corporativo, pueden ser importantes y llegar a
influir en la rentabilidad de las empresas.
La gestora de BlackRock Global Funds - Japan Flexible
Equity Fund es Rie Shigekawa, CFA, Directora de Renta Variable Fundamental
de Gran Capitalización de Japón y responsable del análisis de renta variable de
gran capitalización de Japón y de la gestión de fondos. Antes de incorporarse a
BlackRock, fue primero Analista De Renta Variable y más tarde Gestor de
Carteras en Fidelity International Japan, gestionando fondos de renta variable
japonesa long only principalmente para clientes institucionales extranjeros
y minoristas nacionales. Como analista, cubrió los sectores de Inmobiliario/J-REITs,
Automóvil y Recambios, Internet y Medios de Comunicación y sectores
relacionados con el Consumo.
También fue analista de renta variable japonesa y gestor de
planificación de productos en Rothschild Asset Management Japan y Analista de
Marketing en Goldman Sachs Investment Trust Management. Comenzó su carrera
financiera en el Banco Industrial de Japón tras licenciarse en Artes
Liberales por la Universidad Cristiana Internacional, pasando un año en
la Universidad de Edimburgo como estudiante de intercambio. Asistió al curso de
gestión de inversiones de la London Business School, mientras trabajaba
para la sucursal londinense del IBJ. Cuenta con la certificación CFA y es
Miembro Colegiado de la Asociación de Analistas de Valores de Japón.
El equipo gestor, que mantiene una comunicación
constante entre sus integrantes, aplica un enfoque disciplinado en
el análisis de valores, la construcción de cartera y la
gestión del riesgo, con el objetivo de lograr un alfa consistente a lo
largo del ciclo económico y en diferentes condiciones de mercado.
La cartera se construye a partir de ideas
fundamentales bottom-up sobre valores concretos, combinadas con visiones temáticas
top-down. El proceso de asignación sectorial tiene en cuenta la
interacción de múltiples factores, como perspectivas macroeconómicas,
impulsores de los mercados, cambios normativos, valoraciones y crecimiento de
los beneficios empresariales. El objetivo de la asignación sectorial es
añadir valor al margen. Las decisiones de asignación sectorial son infrecuentes
y no se basan en los movimientos del mercado a corto plazo, pero pueden
repercutir en el rendimiento a largo plazo. En general, su objetivo es garantizar
que más del 50% de su riesgo total proceda de factores específicos de
los valores.
Para la generación de ideas, el equipo gestor se
apoya en información obtenida a partir de: reuniones de empresas o sectores,
análisis de las perspectivas de beneficios, mapa de valoraciones y rendimientos
y plataforma global dentro de BlackRock. Estas ideas constituyen la base de
los debates del equipo de inversión. El proceso de análisis es muy
transparente, aportando los analistas sus conclusiones e ideas a una base
de datos de análisis compartida. El gestor de cartera actúa también como ‘segundo
ojo’ a lo largo del proceso de análisis para garantizar que se presenta
correctamente y se ajusta a las normas del equipo. En entornos
macroeconómicos más volátiles, un gestor de cartera tiende a ser más
directivo, en cuanto a los efectos de la superposición macroeconómica,
mientras que los análisis (en particular los de estilos de factores) realizados
por el equipo de Análisis Cuantitativo y de Riesgos (RQA), también
ayudan a dirigir a los analistas hacia las ideas de máximo impacto disponibles
en ese momento.
Para facilitar el proceso de generación de ideas, se parte
de un enfoque bottom-up de selección de valores, que se complementa
con la información obtenida a partir de reuniones con el equipo
directivo de las compañías. Se hace a continuación un filtrado en base a
las estimaciones de beneficios, ya que el equipo considera que el riesgo
de beneficios, a corto o a largo plazo, positivo o negativo, es crítico
para su análisis.
Para lograr una mejor comprensión de las condiciones de
mercado de las compañías japonesas, el equipo considera esencial mantener conversaciones
con inversores globales. Otro factor añadido a la selección de valores es
el análisis de Gobierno Corporativo, tomando en consideración factores
como la calidad de las auditorías, la responsabilidad de los consejos de
administración, la remuneración de los ejecutivos y la propiedad y el control,
complementado en ocasiones con datos procedentes de MSCI ESG Research Manager.
El paso siguiente es refinar la selección a incluir
en la cartera tomando en consideración factores macroeconómicos a partir
de emails, informes, webcasts, conferencias semanales y reuniones internas.
Finalmente, se incluye en el proceso de selección de métricas diarias
que ayudan a supervisar exhaustivamente el riesgo de la cartera y las
condiciones del mercado, desde una perspectiva alternativa.
El análisis fundamental considera tanto factores
cualitativos (impulsores de la empresa y el sector ) como cuantitativos (analiza
las expectativas de mercado incorporadas a las cotizaciones bursátiles). Todo el
análisis se comparte a través de la plataforma propietaria común Aladdin
Research, así como en 11 reuniones periódicas.
Una vez que los analistas han añadido o modificado sus
hipótesis de análisis y han cambiado sus calificaciones de analista
en Aladdin Research, los resultados se introducen en el sistema de
gestión de carteras propietario de Blackrock AM. El objetivo es construir
una cartera equilibrada, de posiciones escalonadas de forma consistente
respecto a su convicción y el riesgo que aportan a la cartera.
Finalmente, el equipo de Risk & Quantitative
Analytics (RQA) proporciona el mejor asesoramiento en materia de gestión
de riesgos para los gestores de carteras mediante el análisis de los
procesos de inversión y construcción de carteras. La fuerte orientación de
Blackrock hacia la gestión del riesgo y la importante inversión que han
realizado en sistemas analíticos propios diferencian claramente a esta
gestora.
El resultado es una cartera de entre 30 y 60 valores,
sin limitaciones por sector, en la que las participaciones superiores al 5%
del total del fondo no deben superar el 40% de sus activos bajo gestión.
Normalmente la cartera se mantiene completamente invertida, no
sobrepasando el limite de 10% de inversión en liquidez en cualquier momento.
Entre sus mayores posiciones en cartera encontramos
acciones de Toyota Motor, Consumo Cíclico, (4,20%) Hitachi Ltd, Industria, (3,63%) Recruit
Holdings Co Ltd, Servicios de
Comunicación, (3,54%) Tokyo Electron Ltd, Tecnología, (3,48%) y Shin-Etsu
Chemical Co Ltd, Materiales Básicos, (3,46%). Por sector, Industria (24,65%)
Consumo Cíclico (19,02%) Servicios Financieros (6,10%) Tecnología (13,63%) y
Materiales Básicos (6,76%) representan
las mayores ponderaciones.
La rentabilidad anualizada del fondo a 1 año es de 22,31%,
y de 7,47% y 9,45% a 3 y 10 años respectivamente. Su volatilidad,
según Morningstar, es de 12,50%, con una ratio de Sharpe
de 0,50 y una rentabilidad media a 3 años de 7,77%.
Relativo a su categoria de Renta Variable Japón Capitalización Grande,
su rating es de 4 estrellas a 3 años y de 5 estrellas a 5 y 10
años.
La aportación inicial mínima requerida es de 100.000
dólares, con aportaciones periódicas de 1.000 dólares. La comisión máxima anual
de gestión es de 0,75% y los Gastos Corrientes de 1,07%.
Según Refinitiv/Lipper Leaders, su calificación
global es de 5 por Rentabilidad Total, Rentabilidad Sostenida y
Preservación, mientras que por Gastos es de 3.
En opinión del equipo gestor, Japón debería
seguir siendo un mercado atractivo frente a otros mercados. La política
monetaria debería seguir siendo relativamente laxa, aunque la
dirección ya tomada es la de normalización. La política fiscal también
debería seguir siendo firme, ya que el Gobierno mantiene su postura
expansiva.
Siguen manteniendo en el fondo nombres que
tienen un fuerte posicionamiento global en su propio campo. El fondo
también favorece empresas que están llevando a cabo un proceso de Transformación
Corporativa y de Experiencia de Cliente, revisando su cartera de
negocios y mejorando su ROE. Hitachi/NEC/Fuji Film/Mitsubishi
Electric son algunos ejemplos.
Dada la cambiante dinámica del mercado de materias
primas y energía, el mundo tendrá que acelerar sus esfuerzos para alcanzar
el objetivo de cero emisiones netas de aquí a 2050. La normativa se
endurecerá y los esfuerzos de las empresas irán en la misma dirección. Como las
empresas japonesas son tanto facilitadoras como beneficiarias de
esta tendencia, el equipo gestor invierte en empresas como SMC e Hitachi.