La respuesta de Europa a la nueva política estadounidense de “America First”
Como consecuencia de las políticas de «América First»
del presidente Donald Trump, Europa ha comenzado a impulsar el gasto en
defensa e infraestructuras. En el caso de Alemania ha supuesto una reforma
fiscal y en el de la Unión Europea (UE) en su conjunto la iniciativa
“Rearmar Europa” que deberían contribuir a estimular el
crecimiento en el bloque económico.
Quedan aún sin embargo retos a los que hacer frente
en la UE, como el envejecimiento de la población y la brecha
tecnológica con respecto a EE.UU. (retraso de la inversión en tecnología y menor
tasa de adopción digital) que pueden continuar frenando el crecimiento.
No obstante, la renta variable europea ha repuntado este año y muestra
resistencia, en medio de una redefinición de la relación del continente con
EE.UU.
Plan europeo para gastar más dinero
Se dice que, tras el ataque aéreo japonés a Pearl Harbour
en diciembre de 1941, el almirante Yamamoto pronunció la frase «lo
único que hemos hecho es despertar a un gigante dormido». Como era de
esperar, la producción bélica estadounidense se puso en marcha poco después,
con su producción industrial se disparó hasta alcanzar una tasa de
crecimiento anualizada del 14% (de media) hasta el final de la Segunda
Guerra Mundial, frente a una media a largo plazo de alrededor del 3%.
Afortunadamente, hoy en día no hay conflictos militares
directos entre grandes potencias. Sin embargo, la agenda de «America First»
del presidente Donald Trump está tensando las relaciones con otros gobiernos.
En Europa, donde la administración Trump ha amenazado con imponer un arancel
estadounidense del 200% sobre el champán francés, los vinos y otros licores
europeos, tras las subidas arancelarias al acero y el aluminio.
El aislacionismo estadounidense también ha supuesto (brevemente)
una retirada de fondos de defensa, equipamiento militar e inteligencia para
Ucrania. Los líderes europeos ya se han dado cuenta de lo que significa un
segundo mandato de Trump para sus economías y su seguridad.
Se está produciendo un cambio fiscal en Europa
En respuesta a las políticas de Trump, los gobiernos
europeos están planeando impulsar el gasto fiscal en infraestructuras y defensa.
Una vez que se forme oficialmente, el próximo gobierno alemán de coalición
de centroderecha tiene la intención de reformar el llamado «freno de la deuda»,
que había venido limitado la capacidad de la nación para contraer nueva deuda.
Estos cambios incluyen:
Una sociedad
instrumental de 500.000 millones de euros para inversiones en infraestructuras
Una exención
del freno de la deuda para el gasto en defensa superior al 1% del
producto interior bruto (PIB)
y
Permitir a los
Länder (Estados federados) aumentar su límite de endeudamiento hasta el
0,35% del PIB a partir de un presupuesto equilibrado, para igualarlo al
nivel federal.
Se trata de una reforma fiscal de gran envergadura,
que podría equipararse en cuanto a escala y velocidad a la reunificación
alemana, un punto de inflexión político y económico en la historia del
país.
Alemania tiene capacidad de endeudamiento, ya que su
deuda pública es relativamente baja (62% del PIB en 2024), en comparación
con otras grandes economías europeas, como Francia (113%) Italia (136%) o España
(101,8%). Lo que aún no está claro es con qué rapidez se podrá recaudar o
gastar el dinero.
El ímpetu fiscal de Berlín se está extendiendo a Bruselas.
La UE lanzó recientemente una iniciativa llamada ReArm Europe
para permitir a los Estados miembros aumentar el gasto en defensa sin estar
sujetos a las multas de la UE por exceder los déficits presupuestarios y
los niveles de deuda. Esencialmente, esto libera 800.000 millones de euros
en capacidad fiscal adicional para que los Estados miembros gasten en infraestructuras
y defensa. Absolute Strategy Research, una compañía de análisis independiente,
calcula que esto podría suponer 640.000 millones de euros adicionales, además
del aumento del gasto fiscal de Alemania gracias a la reforma del freno de la
deuda.
ReArm Europe también prevé una política de defensa
unificada de la UE que debería reducir la fragmentación de la industria.
Actualmente, los Estados miembros de la UE producen 12 tipos de carros de
combate, frente a uno en Estados Unidos. Una posible solución sería la creación
de consorcios como el proyecto de aviones de combate Eurofighter (BAE
Systems, Leonardo y Airbus). La centralización del capital en la UE
permitiría aumentar el gasto en defensa. También existe la posibilidad de que las
fábricas de automóviles se reconviertan para dedicarse a la producción
de armamento cuando la demanda de automóviles se haya ralentizado.
Sin embargo, existen riesgos que podrían impedir que ReArm
Europe se convirtiera en una política industrial eficaz. En primer lugar, habrá
que esperar mucho tiempo antes de que la producción en masa y el aumento de
la eficiencia surtan efecto. En segundo lugar, la UE sigue
dependiendo de EE.UU. en materia de material militar: entre 2010 y 2024, el
54% de las importaciones europeas de armas procedían de EE.UU. Y, en tercer
lugar, no todos los Estados miembros de la UE tienen el mismo espacio fiscal
que Alemania.
Convertir el gasto público en crecimiento
La política fiscal desempeña un papel importante a
la hora de impulsar el crecimiento. Los gobiernos de la eurozona han
inyectado 2,5 billones de euros en la economía a través de déficits primarios
(excluidos los costes por intereses de la deuda pública) desde 2009, es
decir, sólo el 18% de lo que hizo el gobierno de EE.UU. en ese periodo.
El crecimiento anual del PIB real de la eurozona fue de sólo el 1% de media,
frente al 2,25% de EE.UU. durante ese periodo.
Siendo realistas, parece improbable que el crecimiento de
la producción en Europa supere al de EE.UU. de forma sostenible. La productividad
laboral de Europa, una demografía relativamente desfavorable y el retraso
de la inversión en el sector tecnológico, de rápido crecimiento, suponen
un lastre en las perspectivas de crecimiento del continente.
Aunque la relajación fiscal puede contribuir a aliviar la
atonía de la demanda para reducir la prima de crecimiento de que disfruta
actualmente Estados Unidos, de cara al futuro el consenso de los economistas
prevé que la economía estadounidense crezca alrededor de un punto porcentual
más que la UE en 2025 y medio punto porcentual más en 2026.
Para los inversores es importante señalar que también
ha aumentado la probabilidad de que el crecimiento europeo recupere el
terreno perdido. Los Estados miembros parecen dispuestos a eludir
las limitaciones institucionales de la UE, con miembros conservadores, como
Alemania, capaces de aceptar estos cambios.
De hecho, el Canciller alemán en funciones, Friedrich
Merz, habló deliberadamente de hacer «lo que sea necesario» al
esbozar sus planes fiscales. Esto trazó un paralelismo deliberado con
cuando el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi,
utilizó el mismo lenguaje contundente para poner fin a la crisis de deuda de la
eurozona en 2012.
Para que este nuevo impulso fiscal europeo funcione,
tendrá que aumentar la confianza de las empresas y los consumidores para
retener el capital en la región. El Bundesbank calcula que las
empresas alemanas han invertido 1,7 billones de euros en el extranjero desde
2010, y casi el 40% del total se atribuye a empresas que han
trasladado su producción al extranjero.
Oportunidades en la renta variable europea
La renta variable europea ha eludido en gran medida el
riesgo de proteccionismo comercial estadounidense: el índice de referencia MSCI
Europe ex-UK ha obtenido una rentabilidad del 9% en lo que va
de año. Esto se ha debido en gran medida a las expectativas de
relajación fiscal, la rotación de los valores tecnológicos
estadounidenses y una posible resolución de la guerra en Ucrania.
En la actualidad, la relación precio/beneficios a un año de
Europa, exceptuando Reino Unido, se negocia con un descuento del 16 %
respecto a sus homólogos de los mercados desarrollados, lo que supone una fuerte
mejora respecto al mínimo de 33 años del 24 % registrado a finales del
año pasado. Dado que el descuento medio es del 10 %, podría
haber margen para que las valoraciones sigan respaldando a las acciones
europeas.
Irónicamente, las políticas relacionadas con la agenda America
First de Trump han provocado un rendimiento superior de las acciones
europeas a principios de 2025. No obstante, históricamente, las empresas
estadounidenses cuentan con un sólido historial de transformación de la
actividad económica en crecimiento de los beneficios por acción para impulsar
fuertes rentabilidades en relación con otras regiones mundiales. La
renta variable estadounidense sigue teniendo cabida en las carteras
multiactivos, pero no es la única. Los inversores también han
descubierto oportunidades en Europa.