Los inversores no han tenido que enfrentarse a subidas de tipos de interés como las que han tenido lugar en los últimos meses desde la invención del Post-it en los años ochenta. Pero el hecho es que los tipos se han disparado, obligando a generaciones de inversores perplejos a reconsiderar sus planes y estrategias de inversión.
El dinero ha sido prácticamente gratis durante años y, de forma bastante brusca, hemos pasado de ‘tipos muy bajos durante largo tiempo’ a ‘tipos muy altos durante largo tiempo’. Y puede parecer que los tipos de interés altos no afectan al mercado bursátil, pero en realidad una cuenta de ahorro puede haberse convertido en un competidor atractivo del mercado bursátil para algunos ahorradores. Por eso, invertir en un entorno de tipos de interés al alza exige un enfoque totalmente distinto.
Además, los bonos tampoco son un buen refugio en este entorno de mercado. A medida que suben los tipos de interés, bajan los precios de los bonos ya existentes. Al mismo tiempo, las acciones, normalmente el motor de crecimiento de las carteras de inversión, son menos atractivas: las empresas cotizadas ven sus costes de financiación incrementados, o tener dificultades para obtener esa financiación, lo que supone disponer de menos fondos para hacer crecer su negocio, haciendo a las acciones menos atractivas respecto a los bonos.
En palabras del presidente de Berkshire Hathaway, Warren Buffett, ‘los tipos de interés actúan sobre las valoraciones financieras como la gravedad actúa sobre la materia. Cuanto más alto es el tipo, mayor es el tirón hacia abajo. Ello es debido a que la tasa de retorno que los inversores necesitan de cualquier tipo de inversión está directamente vinculada a la tasa que pueden obtener de emisiones gubernamentales’.
La rentabilidad por dividendos del S&P 500 es del 1,42% a 24 de enero, mientras que la rentabilidad de los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años es del 4,14%. Esto significa que la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 10 años es 2,72 puntos porcentuales superior a la rentabilidad por dividendos del S&P 500.
También hay que tener en cuenta el impacto en la economía. La subida de tipos equivale a que bancos centrales pisen el pedal del freno de la economía. Una subida de tipos de interés puede frenar la expansión económica.
A pesar de estos vientos en contra, los inversores tienen varias formas de proteger sus carteras y, potencialmente, generar beneficios, invirtiendo en algunos activos que resultan más atractivos cuando los tipos de interés son altos. Una posible alternativa a los bonos, que son instrumentos más a largo plazo y por tanto con mayor riesgo de fluctuación en su cotización por subidas de tipos próximas, son las Letras del Tesoro, instrumentos con vencimiento a corto plazo, o incluso el efectivo. Las Letras del Tesoro se considera una de las inversiones más seguras del mundo, ya que están garantizados por el gobierno. Las Letras del Tesoro Público a 3 meses están ofreciendo un rendimiento de 3,552% y o es necesario invertir en ellas directamente, puede hacerse a través de fondos monetarios que tiene la ventaja de permitir despreocuparse por la compra de nuevas emisiones cuando venzan las actuales y de no generar retenciones hasta el reembolso de participaciones en el fondo.
Otra estrategia que merece ser considerada es la de inversión en renta fija centrada en la calidad, la duración, la diversificación y los ingresos por sus cupones. Combinando bonos del Tesoro, bonos corporativos de alta calidad e incluso añadiendo bonos de elevado rendimiento, se puede obtener una calidad crediticia media ponderada de grado de inversión, manteniendo la duración baja y la calidad crediticia alta. Recordemos que la duración es una medida de la sensibilidad de un bono a las variaciones de los tipos de interés; cuanto menor sea la duración de un bono, menos variará su precio cuando se muevan los tipos de interés.
Tampoco debe dejarse completamente de lado la inversión en acciones. Hay algunos sectores que se comportan mejor en etapas de tipos de interés altos, como es el caso de Utililities (Servicios públicos), Energía, Bienes de Consumo y Alimentación. Los sectores que peor suelen comportarse son Automóviles, Bienes duraderos, Comercio minorista y Ropa y calzado. De forma general, en etapas restrictivas, los sectores que dependen de consumo discrecional languidecen con respecto a los que producen bienes necesarios.
Más específicamente, las empresas con mejores resultados durante los periodos monetarios restrictivos tienden a ser empresas Value, o de Valor (con múltiplos de cotización relativamente bajos), que tienen posiciones de tesorería relativamente fuertes y ratios de endeudamiento relativamente bajos. En general, los entornos monetarios restrictivos favorecen generalmente a los valores con elementos menos especulativos, mientras que las empresas con más elementos de riesgo y mayores perspectivas de crecimiento han mostrado generalmente un rendimiento superior durante los entornos expansivos.
Otra opción al invertir en renta variable es seleccionar compañías que ofrecen rendimientos por dividendos atractivos. El entorno actual podría ser un buen momento para comprar empresas sólidas que sean líderes del mercado y que además paguen buenos dividendos.
Considerando que no toda la cartera de inversión tiene que ser líquida, se puede asignar un porcentaje menor (un 5% máximo) a crédito privado, que puede aportar un rendimiento adicional. Aunque sin duda es una opción arriesgada, el riesgo puede merecer la pena, al ser un porcentaje mínimo.



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