17 diciembre 2025

Selección individual de activos, enfoque valor y diversificación en el mercado de crédito, con M&G Investments

A lo largo de 2025 las condiciones financieras se han suavizado en todo el mundo, gracias a la reducción de los tipos de interés por parte de los bancos centrales en prácticamente todos los países. Esto, junto con otros factores, ha tenido como consecuencia mercados bursátiles globales fuertes, reducción de los diferenciales de crédito y una amplia disponibilidad de crédito.



Una señal alentadora para los inversores ha sido que los bancos centrales no han sido excesivamente rígidos respecto a alcanzar sus objetivos de inflación a muy corto plazo. Por ejemplo, mientras que el objetivo de inflación de la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) es del 2%, la inflación se ha mantenido por encima de ese nivel. No obstante, la Fed ha decidido que la inflación está bajando a medio plazo y lo suficientemente cerca de su objetivo como para permitirle implementar recortes de tipos destinados a apoyar la actividad económica real y el máximo empleo, aunque la inflación siga siendo ligeramente superior al objetivo. Los mercados financieros han adoptado una visión positiva de esta flexibilidad política, y las expectativas de inflación a medio plazo se han mantenido bien ancladas, coherentes con el objetivo del 2%.

En ente favorable entorno uno de los fondos con mejor comportamiento en el año es Fondos de Inversión Especialistas Europeos - Fondo de Inversión de Crédito de Retorno Total M&G registrando un rendimiento total final de 8,62% desde comienzos de 2025, en su clase Q de distribución con cobertura en euros. El fondo se encuadra en la categoría Morningstar Global Flexible Bond - EUR Hedged.


M&G Total Return Credit Investment Fund tiene como objetivo maximizar el rendimiento total principalmente explotando las primas de riesgo a largo plazo. Busca ofrecer a los inversores rendimientos atractivos, a partir de capital e ingresos, invirtiendo en un fondo diversificado de deuda y activos similares a la deuda. Estos incluyen, pero no se limitan a, instrumentos de deuda con cupón de tipo fijo, variable o flotante.

El gestor identifica oportunidades a nivel de mercado, sector, emisor o valor para mejorar los rendimientos entre las clases de activos de renta fija, como los bonos corporativos de grado de inversión y de alto rendimiento, y en ocasiones, los bonos gubernamentales. También se pueden utilizar estrategias de inversión en duración, curva de rendimientos y divisas. No hay limitaciones geográficas en el universo de inversión. El fondo pretende superar al índice de referencia EURIBOR a 1 mes .

 La filosofía de inversión del fondo se centra en tres pilares clave:

  1. No se consideran factores macroeconómicos, solo análisis bottom-up.
  2. Se sigue un estilo de Inversión disciplinada y a largo plazo, buscando compensación adecuada por el riesgo asumido.
  3. La diversificación es extrema, para mitigar el impacto de posibles incumplimientos de pago o deterioros individuales (más de 450 emisores en el fondo multi-activo).

Se prioriza la preservación de capital y la asignación a activos defensivos cuando el mercado no ofrece oportunidades atractivas, aplicando una estrategia con enfoque de retorno absoluto, sin restricciones de benchmark, objetivo de cash +3% a 5% en ciclos de 3-5 años.

El fondo permite al inversor acceder a la mayoría de los mercados de crédito, excluyendo deuda de mercados emergentes por no considerarla necesaria para cumplir objetivos. Está totalmente cubierto en cuanto a riesgo de tipos de interés (lo que lo convierte en un producto a tipo flotante) así como la exposición a divisas distintas de euro.


La exposición a high yield en la cartera de Fondos de Inversión Especialistas Europeos - Fondo de Inversión de Crédito de Retorno Total M&G está limitada al 50% (manteniendo el fondo con calificación de grado de inversión) y actualmente se mantiene en torno al 17% por valoraciones elevadas.

En cuanto al equipo gestor, el punto central es la función de análisis global de crédito, compuesto por más de 40 analistas con una media de 14 años de experiencia (algunos superan los 20 años). Estos analistas son especialistas sectoriales y no rotan sectores, a diferencia de agencias como S&P, Moody’s o Fitch. Los analistas asignan calificaciones internas de crédito propias e integran factores ESG, además de clasificar emisores dentro de cada sector según calidad crediticia.

Cada gestor tiene especialización en segmentos específicos (ej. grado de inversión en libras esterlinas, grado de inversión europeo). Richard Ryan es el gestor principal de la estrategia de crédito multi-activo y cubre la totalidad de los mercados de crédito. Para la toma de decisiones de gestión, se adopta un enfoque colegiado y basado en equipo, aplicando las mejores oportunidades a toda la cartera, manteniendo las directrices del fondo.

Richard Ryan es el Gestor principal de fondo Fondos de Inversión Especialistas Europeos - Fondo de Inversión de Crédito de Retorno Total M&G y Co-Responsable de Crédito Fundamental. Se incorporó a M&G en 2001 como gestor de fondos en el equipo de Renta Fija, gestionando una gama de fondos institucionales de bonos corporativos. Ha sido el gestor del M&G Alpha Opportunities Fund y del M&G Total Return Credit Investment Fund desde sus inicios en abril de 2007 y marzo de 2013, respectivamente.

También tiene responsabilidad sobre varias de las carteras globales de crédito de retorno total de la gestora, así como sobre carteras de crédito en libras esterlinas. Antes de unirse a M&G, Richard trabajó en Nomura Asset Management como gestor de fondos institucionales, con responsabilidad sobre carteras globales de bonos gubernamentales y corporativos. Previamente, trabajó en Dresdner Kleinwort Benson en el grupo de productos de crédito, negociando bonos corporativos denominados en libras esterlinas. Richard se graduó en Economía por la Universidad de Southampton.

El proceso de inversión es estrictamente bottom-up, basado en el valor y la selección individual de activos, sin incorporar visiones macroeconómicas. El objetivo es identificar las mejores oportunidades en los mercados públicos de crédito, priorizando la calidad fundamental de cada emisor. Básicamente se trata de capturar el alfa del crédito cubriendo completamente la volatilidad de tipos (duración) y el riesgo de divisa (la cartera está completamente cubierta en euros).

La cartera final incluye entre sus mayores posiciones por emisores corporativos a Meta (0,49%) Argenta Spaarbank (0,47%) Commerzbank (0,47%) Royal Bank of Canada (0,44%) y UBS (0,44%). Financiero (22,07%) Industriales (21,51%) Deuda Titulizada (10,51%) con Cobertura (6,02%) y Utilities (2,24%), junto con Liquidez y Derivados (30,17%) en primera posición representan las mayores posiciones por sector. Por calificación, AAA (21,65%) BBB (20,33%) BB e inferior (15,48%) A (8,81%) y AA (3,56%).

Lanzado en setiembre de 2020, el fondo cuenta con un patrimonio total de 5.197 millones de euros, siendo su comisión máxima anual de 0,59% y de gestión de 0,52%.

El rendimiento total final del fondo a 3 años es de 7,34%, con una ratio de Sharpe en el mismo periodo de 0,63, una ratio de información de 0,88 y una desviación estándar de 3,84%, según datos publicados en ft.com. De acuerdo con la misma fuente,  el rating global Morningstar del fondo es de 5 estrellas y el de Lipper Leaders es de 5 en cuanto a Retorno Total, Consistencia en los Retornos y Preservación, obteniendo un 4 por comisiones y gastos.


A medida que avanzamos hacia el final de 2025, el equipo gestor mantiene una postura cautelosamente optimista con un sesgo defensivo. Los mercados de crédito han mostrado resiliencia a pesar de las tensiones geopolíticas en curso, y las valoraciones siguen comprimidas en comparación con los niveles históricos. Este contexto refuerza la necesidad de un enfoque de inversión disciplinado. Siguen identificando oportunidades selectivas donde los precios del crédito parecen desalineados con los fundamentos subyacentes.

De cara al futuro, mantener una postura defensiva sigue siendo esencial, aunque están preparados para aumentar la exposición al riesgo cuando encuentren emisores que coticen con descuentos injustificados. Su mayor asignación a activos defensivos líquidos refleja esta disposición para actuar ante oportunidades de valor impulsadas por la volatilidad del mercado. En última instancia, creen que la última parte de 2025 favorecerá la selección activa de crédito basada en la valoración, especialmente en áreas donde los sólidos fundamentos se ven eclipsados por un sentimiento de mercado excesivamente negativo.

 Creen que el fondo ofrece a los inversores una forma de acceder a las rentabilidades del mercado de crédito sin asumir riesgo de tipos de interés. Esto, combinado con una selección de crédito históricamente exitosa y una gestión activa, explica por qué históricamente ha podido igualar a los índices tradicionales en entornos de caída de tipos y por qué tiene potencial para superarlos cuando los tipos suben. El beneficio adicional de una menor volatilidad, junto con la perspectiva actual para los tipos de interés, significa que el fondo puede ofrecer, en su opinión, una alternativa atractiva para una exposición a renta fija resiliente y gestionada activamente.

 

 

05 diciembre 2025

2026 se perfila como un buen año para la renta variable

Si 2025 ha sido el año de los aranceles y las negociaciones comerciales, será en 2026 cuando comencemos a notar los efectos de la política económica del segundo mandato del presidente Trump. A pesar de todos los augurios de inminente recesión económica, esta no se ha materializado y la economía sigue mostrándose razonablemente estable.


Aun así, no conviene olvidarse de varios factores clave que están ya moldeando el mercado que esperamos tener en 2026, incluyendo la ausencia de la tan esperada y temida recesión. Y, como hemos podido observar a lo largo de la historia, en ausencia de contracción económica, la renta variable se comporta positivamente. 

En lo relativo al significativo estímulo fiscal, se espera que la One Big Beautiful Bill Act (OBBBA) apoye la economía, los ingresos y los beneficios de la América corporativa. Un apoyo que puede verse enfatizado por los datos de doble dígito de beneficios empresariales, reforzados por la innovación tecnológica, y que serán fundamentales para alcanzar valoraciones altas, con el PER del S&P500 superando las 22 veces, según el consenso de Beneficios por Acción (BPA) para 2026.

Los grandes jugadores en Inteligencia Artificial (IA) en EEUU —Alphabet (GOOG/L), Amazon (AMZN), Meta (META), Microsoft (MSFT), and Oracle (ORCL) — proyectan invertir 520.000 millones de dólares en la construcción de infraestructuras de IA en 2026, un 30% más de lo invertido en 2025. Se espera que esta inversión incremente las ganancias por productividad y el margen de beneficio de las compañías americanas.

También la política monetaria apoyará un 2026 positivo para la renta variable si, tal como se espera, la Reserva Federal reduce los tipos de interés, buscando normalizar su política monetaria, más que evitar una recesión que no parece materializarse. Si los recortes de tipos van acompañados de la continuidad en los esfuerzos para reducir la inflación, el próximo año podría ser bueno tanto para la renta fija como para la renta variable.

El alto nivel de déficit es, sin duda, preocupante. Pero si los ingresos derivados de los nuevos aranceles se materializan y ayudar a mitigar en gran parte el impacto del alto coste del déficit adicional de 2026, el impacto en el rendimiento de emisiones adicionales del Tesoro podría ser manejable. Contar emisiones del Tesoro que ofrecen rendimientos estables sería también bueno tanto para bonos como para acciones.

Y para el mercado de bonos, sería de gran ayuda si los mercados de crédito fueran estables, ya que un mercado crediticio sano que ayudara a preservar los estrechos diferenciales de crédito será un elemento clave para que la evolución del mercado de bonos durante el próximo año.

Si bien puede considerarse que los factores mencionados más arriba son los más relevantes, a considerar en cuanto a la evolución del mercado el 2026, los inversores no deben perder de vista factores adicionales como las elecciones estadounidenses de medio mandato, el aumento de actividad en las fusiones y adquisiciones corporativas o el aumento de la volatilidad y la dispersión y su impacto en las inversiones alternativas.

Las elecciones de medio mandato del año próximo podrían reconfigurar el equilibrio político actual. Hay que tener en cuenta que son 435 escaños del Congreso y un tercio del Senado los que están en juego y la mayoría de los Republicanos está muy ajustada. Si tomamos como referencia lo que ha sucedido históricamente, con frecuencia el partido del Presidente pierde terreno, incrementándose el riesgo de un cambio de poder. Los mercados han reflejado tradicionalmente este comportamiento mostrándose volátiles en los años de elecciones de mitad de mandato, registrando una caída media del 17,5% en el S&P 500 antes de las elecciones para repuntar con fuerza una vez pasadas.

Consecuencia de la desregulación, los recortes de tipos de la Fed y el aumento de la demanda de transacciones relacionadas con IA, la actividad de fusiones y adquisiciones (M&A) está cobrando impulso tras un periodo de moderación. Un alza en el volumen de operaciones crea oportunidades atractivas para estrategias de arbitraje de fusiones y para inversores de capital privado en el ámbito de inversiones alternativas. El contexto sugiere una mejora de las condiciones para este tipo de operaciones corporativas, lo que podría ampliar el universo invertible y apoyar los rendimientos en 2026.

 


Fuente: LPL Research, Pitchbook 09/30/25

Advertencia: Rendimientos pasados no garantizan resultados futuros.

Las inversiones alternativas podrían cobrar relevancia en 2026. La elevada volatilidad, el rendimiento desigual del sector de inversiones y las condiciones macroeconómicas cambiantes generarán oportunidades para este tipo de activo. Dependerá en gran medida de cómo se adaptan las estrategias a la dispersión persistente entre regiones, la trayectoria de los tipos de interés y las tendencias de liquidez en los mercados privados. Las operaciones corporativas, la resiliencia de las infraestructuras y la actividad de ofertas secundarias, podrían influir en los flujos de capital, mientras que el crédito privado se somete a un mayor escrutinio en medio del aumento de las quiebras. Para los inversores, el reto radica en identificar enfoques capaces de navegar la incertidumbre y ofrecer rendimientos más allá de las acciones y bonos tradicionales.

En cuanto al dólar estadounidense, objeto de cierto escrutinio en 2025, los choques políticos, los aranceles y las presiones competitivas de Europa y China han puesto a prueba su dominio, mientras que el aumento de la cuota del oro en las reservas globales añade otra capa de incertidumbre. A este respecto, los factores clave a tener en cuenta en 2026 incluyen la dirección de la política comercial, la sostenibilidad fiscal, la diversificación de las reservas de los bancos centrales y el papel del dólar en la liquidez global. Aunque no existe una alternativa clara, las tendencias geopolíticas y macroeconómicas en evolución determinarán la dirección del dólar e influirán en el rendimiento de los mercados internacionales desarrollados y emergentes en 2026.

A pesar de las fuertes oscilaciones en 2025, el canal ascendente del dólar durante la última década permanece intacto. La reciente caída encontró soporte en una línea de tendencia a largo plazo, reforzando la tendencia ascendente secular ilustrada en el gráfico "Dollar Bulls Hold the Line". Una ruptura sostenida por encima de 100,35 podría confirmar un mínimo a corto plazo, mientras que una caída por debajo de 96 indicaría un cambio estructural, lo que podría poner fin a la tendencia alcista y dar paso a un ciclo bajista para 2026.


Fuente: LPL Research, Bloomberg 11/26/25

Advertencia: Rendimientos pasados no garantizan resultados futuros. Los índices no están gestionados y no se puede invertir en ellos directamente

Un tipo de activo que ha tomado impulso durante 2025 ha sido el de las criptodivisas, que han ganado aceptación institucional y mayor integración en los mercados tradicionales. La innovación en productos se aceleró, cuando los inversores exploraron diferencias entre tokens líderes y sus posibles casos de uso. La volatilidad sigue siendo una característica definitoria de este tipo de activo, lo que pone de manifiesto la necesidad de marcos regulatorios más claros. La supervisión y la legitimidad serán temas centrales en 2026 a medida que la industria evolucione.

La geopolítica ha sido un factor de importancia en los mercados en el año actual y será una fuerza definitoria para los mercados en 2026. La política comercial y las alianzas globales que están en marcha, están remodelando las cadenas de suministro, provocando fluctuaciones en las monedas e impulsando los flujos de materias primas. Las fuertes oscilaciones en los mercados del cobre este año, relacionadas con los aranceles, subrayan el modo en que la incertidumbre política puede impulsar grandes movimientos en materias primas. Para los inversores, la interacción entre geopolítica, política monetaria y crecimiento global determinará las primas de riesgo entre las distintas clases de activos.

En cuanto a las materias primas, conviene mantenerse alerta respecto a potenciales recortes de tipos de la Fed y a la debilidad del dólar, que podrían influir en los mercados globales de metales y energía. Las tendencias de crecimiento global, especialmente la recuperación de China, continúa siendo crítica en este aspecto, así como el estímulo fiscal de la OBBBA y la inversión en infraestructuras para la IA. Importante hacer un seguimiento a este respecto a la industria del metal vinculado a la electrificación y las energías verdes, así como a la demanda de oro por parte de los bancos centrales.

En base a las anteriores consideraciones, puede concluirse que 2026 sea probablemente un buen año para la renta variable. Si reflexionamos lo que ha sucedido en los últimos 11 meses, un elemento de la trayectoria que las acciones han seguido este año, y que es bastante común, es una corrección que ha terminado en fuertes ganancias en lo que va de año. Como puede apreciarse en el gráfico “Another Year of Solid Gains and Large Drawdowns”, el S&P 500 experimentó una caída del 18,9% pero ha subido más del 16% en lo que va de año. Tal como ilustra el gráfico, este patrón no es raro. De hecho, la caída media en un año natural determinado ha superado el 14% desde 1980, mientras que el S&P 500 ha ganado una media del 10,7% anual durante ese periodo. ¿Continuará el mismo patrón en 2026? Basándonos en las series históricas, probablemente sí. Conviene tener en cuenta esta perspectiva para no perder la calma y deshacerse de las acciones cuando inevitablemente llegue la volatilidad.

 

Fuente: LPL Research, Bloomberg 11/26/25.

Advertencia: Rendimientos pasados no garantizan resultados futuros. Los índices no están gestionados y no se puede invertir en ellos directamente.

La perspectiva general es cautelosamente optimista, lo que sugiere potencial para ganancias continuas del mercado si estos factores se alinean favorablemente.

 

 


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Fuente:  comunicagenia.com/ Una ojeada a los grandes titulares puede hacernos pensar que la economía disfruta de una salud sin precedentes ...