06 febrero 2024

Bonos ligados a la inflación

La inflación se ha moderado algo respecto a sus máximos, alcanzados tras el comienzo de la guerra de Ucrania, cuyo comienzo tuvo como consecuencia un alza en los precios, con especial énfasis en el sector energético. A pesar de ello, los precios de la energía continúan siendo altos respecto a su evolución histórica, haciéndose notar de forma más patente en Europa, donde la crisis ha sido más intensa.

 

Desde el punto de vista inversor, una forma de beneficiarse de esta elevada inflación son los bonos ligados a la inflación, instrumentos financieros únicos diseñados específicamente para proporcionar protección contra la inflación.

Recordemos que la inflación es la tasa a la que aumenta el nivel general de precios de bienes y servicios. Con el tiempo, erosiona el poder adquisitivo del dinero, pudiendo afectar negativamente a las inversiones de renta fija. Para que los inversores pueden tomar decisiones más informadas sobre sus carteras, es importante entender cómo funciona la inflación.

Los bonos ligados a la inflación son títulos de deuda cuyos pagos de principal e intereses se ajustan a la inflación. Esto significa que el valor del bono aumenta con la inflación, proporcionando una cobertura contra los efectos erosionadores de la subida de precios en las carteras de inversión.

Emitidos por gobiernos y empresas, estos bonos pueden ser una opción atractiva para los inversores que buscan protección contra el riesgo de inflación. Su objetivo principal es ayudar a los inversores a preservar su poder adquisitivo frente a la inflación.

Sirven asimismo como herramienta esencial para la diversificación de las carteras de inversión, ya que tienden a mostrar una baja correlación con otras clases de activos.

Cómo funcionan los bonos ligados a la inflación

Para entender cómo funcionan los bonos ligados a la inflación, es esencial examinar su estructura, los ajustes del principal y de los cupones, y los índices de inflación utilizados para su cálculo.

Estructura y emisión de los bonos

Los bonos ligados a la inflación son emitidos por gobiernos o corporaciones, y su estructura suele consistir en un importe principal y pagos periódicos de cupones, de acuerdo con la estructura general de un bono de cualquier tipo.

Se diferencian de otros bonos en que el principal y los pagos de los cupones se ajustan a la inflación, asegurando que el valor del bono permanece consistente con los cambios en los niveles de precios

Ajustes del capital y los cupones

Los pagos del capital y de los cupones de los bonos vinculados a la inflación se ajustan en función de un índice de inflación, como el Índice de Precios al Consumo (IPC).

Cuando el índice sube, el principal y los cupones del bono aumentan, manteniendo su valor real. Por el contrario, si el índice cae, los ajustes pueden resultar en pagos más bajos, exponiendo potencialmente a los inversores al riesgo de deflación.

Índice de inflación y métodos de cálculo

El índice de inflación utilizado para calcular los ajustes de los bonos ligados a la inflación puede variar dependiendo del emisor y del bono específico. Los índices más comunes incluyen el IPC, el Índice de Precios al Consumo (IPC) o el deflactor del PIB.

Estos índices miden el cambio en los precios de una cesta de bienes y servicios a lo largo del tiempo, proporcionando una referencia fiable para los ajustes por inflación.

Tipos de bonos ligados a la inflación

Existen varios tipos de bonos ligados a la inflación, como los valores del Tesoro de Estados Unidos protegidos contra la inflación (TIPS), los bonos globales ligados a la inflación, los bonos corporativos ligados a la inflación y los bonos municipales ligados a la inflación.

Valores del Tesoro Protegidos contra la Inflación (TIPS)

Los TIPS son emitidos por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y son el tipo más conocido de bonos ligados a la inflación. Proporcionan a los inversores protección contra la inflación medida por el IPC. Los TIPS se consideran inversiones de bajo riesgo, ya que están respaldados por el gobierno de Estados Unidos.

Bonos globales ligados a la inflación

Los bonos globales ligados a la inflación son emitidos por varios gobiernos de todo el mundo, ofreciendo a los inversores la oportunidad de diversificar sus carteras geográficamente.

Estos bonos son similares a los TIPS, pero pueden estar vinculados a diferentes índices de inflación, dependiendo del país emisor. Algunos bonos globales indexados a la inflación muy conocidos son los gilts indexados del Reino Unido y los bonos franceses OATi.

Bonos corporativos ligados a la inflación

Los bonos corporativos ligados a la inflación son emitidos por empresas privadas y pueden ofrecer rendimientos más altos que los bonos emitidos por el gobierno debido al mayor riesgo asociado a los emisores corporativos.

Estos bonos proporcionan a los inversores una exposición tanto a la protección contra la inflación como al riesgo crediticio, lo que los hace adecuados para los inversores que buscan mayores rendimientos con una cobertura contra la inflación.

Bonos municipales ligados a la inflación

Los bonos municipales ligados a la inflación son emitidos por gobiernos locales o municipios y están diseñados para financiar proyectos públicos. En EE. UU. estos bonos ofrecen ventajas fiscales, ya que los ingresos por intereses suelen estar exentos de impuestos federales sobre la renta y, en algunos casos, de impuestos estatales y locales.

Al igual que otros bonos ligados a la inflación, proporcionan protección contra la inflación al tiempo que contribuyen a la diversificación de la cartera.

Ventajas de los bonos ligados a la inflación

La inversión en este tipo de bonos ofrece varias ventajas: la protección contra el riesgo de inflación, la diversificación de las carteras de inversión, la conservación de la rentabilidad real y una menor volatilidad.

Protección contra el riesgo de inflación

El principal beneficio de los bonos ligados a la inflación es su capacidad para proteger a los inversores de los efectos erosionadores de la inflación en sus carteras. Al ajustar el principal y los pagos de cupones para tener en cuenta los cambios en la inflación, estos bonos ayudan a preservar el poder adquisitivo del capital invertido.

Diversificación en las carteras de inversión

Los bonos ligados a la inflación tienden a tener una baja correlación con otras clases de activos, como las acciones y los bonos tradicionales, lo que los convierte en una eficaz herramienta de diversificación. Al incluir bonos ligados a la inflación en sus carteras, los inversores pueden reducir el riesgo general de la cartera y mejorar los rendimientos potenciales.

Preservación de la rentabilidad real

A diferencia de los bonos nominales, que proporcionan pagos de intereses fijos que pueden no seguir el ritmo de la inflación, los bonos vinculados a la inflación ofrecen rendimientos que se ajustan a la inflación. Esto garantiza que la rentabilidad real de la inversión  (rentabilidad después de tener en cuenta la inflación) se mantenga durante la vida del bono.

Menor volatilidad

En comparación con otros valores de renta fija, los bonos ligados a la inflación suelen mostrar una volatilidad de precios más baja debido a sus flujos de caja ajustados a la inflación. Esta característica puede convertirlos en una opción atractiva para los inversores que buscan opciones de inversión más estables.

Riesgos asociados a los bonos ligados a la inflación

A pesar de sus ventajas, los bonos ligados a la inflación conllevan algunos riesgos, como el riesgo de tipo de interés, el riesgo de liquidez, el riesgo de deflación y consideraciones fiscales.

Riesgo de tipos de interés

Como todos los valores de renta fija, los bonos ligados a la inflación están sujetos al riesgo de tipos de interés. Cuando los tipos de interés suben, los precios de los bonos suelen caer, lo que provoca pérdidas potenciales de capital para los inversores que venden sus bonos antes del vencimiento.

Riesgo de liquidez

Algunos bonos vinculados a la inflación pueden ser menos líquidos que sus homólogos nominales, lo que dificulta su compra o venta en el mercado secundario. Esto puede dar lugar a mayores diferenciales entre precios de compra y venta y a una mayor volatilidad de los precios.

Riesgo de deflación

En un entorno deflacionista, en el que el nivel general de precios caiga, los bonos ligados a la inflación pueden tener un rendimiento inferior al de los bonos nominales.

Esto se debe a que los pagos del principal y de los cupones de los bonos ligados a la inflación pueden ajustarse a la baja, dando lugar a flujos de caja más bajos para los inversores.

Consideraciones fiscales

El tratamiento fiscal de los bonos ligados a la inflación puede ser complejo. En Estados Unidos, por ejemplo, los inversores tributan tanto por los pagos de los cupones como por los ajustes por inflación del capital.

En España tributan como cualquier emisión de Bonos o Letras del Tesoro, imputándose las ganancias obtenidas como rentas del ahorro.

Los bonos ligados a la inflación pueden desempeñar un papel crucial en la estrategia de inversión a largo plazo de un inversor, proporcionando protección contra la inflación y contribuyendo a la diversificación de la cartera. Aunque ha de tenerse en cuenta la duración de la emisión, ya que una variación en los tipos de interés podría perjudicar seriamente el rendimiento final del bono

Sin embargo, es esencial evaluar su idoneidad para las necesidades individuales y la tolerancia al riesgo de cada inversor: sus objetivos financieros, su tolerancia al riesgo y su horizonte de inversión. Estos factores ayudarán a determinar la asignación adecuada de bonos ligados a la inflación dentro de una cartera diversificada.

Al incluir bonos ligados a la inflación en una cartera bien diversificada, los inversores pueden conseguir un perfil de riesgo-rentabilidad más equilibrado.

El mercado de bonos ligados a la inflación puede seguir evolucionando a medida que los gobiernos y las empresas de todo el mundo reconozcan su valor como herramienta de financiación durante los periodos inflacionistas.

Los inversores deben mantenerse informados sobre la evolución y las tendencias del mercado para aprovechar las nuevas oportunidades y gestionar los riesgos potenciales asociados a esta clase de activos única.

Alternativamente, pueden optar por invertir en este tipo de activo a través de fondos de inversión como la clase A de capitalización en dólares de AXA World Funds - Global Inflation Short Duration Bonds, que invirtiendo globalmente se anota una rentabilidad anualizada de 5,75% en los últimos 3 años. Obtiene la calificación Morningstar de 5 estrellas y de 4 globos por Sostenibilidad.

Otro ejemplo es el fondo Natixis AM Funds - Ostrum Euro Inflation, que en su clase I/A en euros ha generado un retorno anualizado de 1,82% en los últimos tres años. Su gestión se propone batir al Bloomberg Inflation Linked Bond 1 to 10 Year Treasury Index en un periodo mínimo recomendado de 2 años. Morningstar lo califica su gestión de 5 estrellas y su sostenibilidad de 4 globos.

En su mayor parte, los inversores de los bonos ligados a la inflación son planes de pensiones y compañías aseguradoras, cuya necesidad estructural es invertir en activos que compensen la pérdida de su valor debido a la inflación. Los inversores que no se muestren convencidos para invertir en planes de pensiones, pueden optar por invertir a largo plazo a través de fondos de inversión que incluyan en su cartera bonos ligados a la inflación.

 

 

 

26 enero 2024

Estrategias para invertir en un mercado con tipos de interés altos

Los inversores no han tenido que enfrentarse a subidas de tipos de interés como las que han tenido lugar en los últimos meses desde la invención del Post-it en los años ochenta. Pero el hecho es que los tipos se han disparado, obligando a generaciones de inversores perplejos a reconsiderar sus planes y estrategias de inversión.

El dinero ha sido prácticamente gratis durante años y, de forma bastante brusca, hemos pasado de ‘tipos muy bajos durante largo tiempo’ a ‘tipos muy altos durante largo tiempo’. Y puede parecer que los tipos de interés altos no afectan al mercado bursátil, pero en realidad una cuenta de ahorro puede haberse convertido en un competidor atractivo del mercado bursátil para algunos ahorradores. Por eso, invertir en un entorno de tipos de interés al alza exige un enfoque totalmente distinto.

Además, los bonos tampoco son un buen refugio en este entorno de mercado. A medida que suben los tipos de interés, bajan los precios de los bonos ya existentes. Al mismo tiempo, las acciones, normalmente el motor de crecimiento de las carteras de inversión, son menos atractivas: las empresas cotizadas ven sus costes de financiación incrementados, o tener dificultades para obtener esa financiación, lo que supone disponer de menos fondos para hacer crecer su negocio, haciendo a las acciones menos atractivas respecto a los bonos.

En palabras del presidente de Berkshire Hathaway, Warren Buffett, ‘los tipos de interés actúan sobre las valoraciones financieras como la gravedad actúa sobre la materia. Cuanto más alto es el tipo, mayor es el tirón hacia abajo. Ello es debido a que la tasa de retorno que los inversores necesitan de cualquier tipo de inversión está directamente vinculada a la tasa que pueden obtener de emisiones gubernamentales’.

La rentabilidad por dividendos del S&P 500 es del 1,42% a 24 de enero, mientras que la rentabilidad de los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años es del 4,14%. Esto significa que la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 10 años es 2,72 puntos porcentuales superior a la rentabilidad por dividendos del S&P 500.


También hay que tener en cuenta el impacto en la economía. La subida de tipos equivale a que bancos centrales pisen el pedal del freno de la economía. Una subida de tipos de interés puede frenar la expansión económica.

A pesar de estos vientos en contra, los inversores tienen varias formas de proteger sus carteras y, potencialmente, generar beneficios, invirtiendo en algunos activos que resultan más atractivos cuando los tipos de interés son altos. Una posible alternativa a los bonos, que son instrumentos más a largo plazo y por tanto con mayor riesgo de fluctuación en su cotización por subidas de tipos próximas, son las Letras del Tesoro, instrumentos con vencimiento a corto plazo, o incluso el efectivo. Las Letras del Tesoro se considera una de las inversiones más seguras del mundo, ya que están garantizados por el gobierno. Las Letras del Tesoro Público a 3 meses están ofreciendo un rendimiento de 3,552% y o es necesario invertir en ellas directamente, puede hacerse a través de fondos monetarios que tiene la ventaja de permitir despreocuparse por la compra de nuevas emisiones cuando venzan las actuales y de no generar retenciones hasta el reembolso de participaciones en el fondo.

Otra estrategia que merece ser considerada es la de inversión en renta fija centrada en la calidad, la duración, la diversificación y los ingresos por sus cupones. Combinando bonos del Tesoro, bonos corporativos de alta calidad e incluso añadiendo bonos de elevado rendimiento, se puede obtener una calidad crediticia media ponderada de grado de inversión, manteniendo la duración baja y la calidad crediticia alta. Recordemos que la duración es una medida de la sensibilidad de un bono a las variaciones de los tipos de interés; cuanto menor sea la duración de un bono, menos variará su precio cuando se muevan los tipos de interés.

Tampoco debe dejarse completamente de lado la inversión en acciones. Hay algunos sectores que se comportan mejor en etapas de tipos de interés altos, como es el caso de Utililities (Servicios públicos), Energía, Bienes de Consumo y Alimentación. Los sectores que peor suelen comportarse son Automóviles, Bienes duraderos, Comercio minorista y Ropa y calzado. De forma general, en etapas restrictivas, los sectores que dependen de consumo discrecional languidecen con respecto a los que producen bienes necesarios.




Más específicamente, las empresas con mejores resultados durante los periodos monetarios restrictivos tienden a ser empresas Value, o de Valor (con múltiplos de cotización relativamente bajos), que tienen posiciones de tesorería relativamente fuertes y ratios de endeudamiento relativamente bajos. En general, los entornos monetarios restrictivos favorecen generalmente a los valores con elementos menos especulativos, mientras que las empresas con más elementos de riesgo y mayores perspectivas de crecimiento han mostrado generalmente un rendimiento superior durante los entornos expansivos.

Otra opción al invertir en renta variable es seleccionar compañías que ofrecen rendimientos por dividendos atractivos. El entorno actual podría ser un buen momento para comprar empresas sólidas que sean líderes del mercado y que además paguen buenos dividendos.

Considerando que no toda la cartera de inversión tiene que ser líquida, se puede asignar un porcentaje menor (un 5% máximo) a crédito privado, que puede aportar un rendimiento adicional. Aunque sin duda es una opción arriesgada, el riesgo puede merecer la pena, al ser un porcentaje mínimo.

16 enero 2024

Inversión en bonos del gobierno en euros, con el fondo de Eurizon EPSILON FUND EURO BOND

Para el año que acaba de comenzar, todas las miradas parecen estar puestas en la Fed y en cuales serán sus siguientes movimientos. Movimientos que, sin duda, afectarán a la economía estadounidense, al mercado de renta variable y tal vez de forma más significativa al mercado de bonos.

Parece bastante probable que la Fed, tal como ha anunciado, no retome la senda de subidas de tipos de interés. Siendo así, pueden esperarse recortes de tipos cuando la inflación se acerque más a su objetivo del 2%. Y, en esta situación, podríamos ver al BCE comenzar a bajar los tipos hacia mediados de año. Sería este un escenario que, con los rendimientos de los bonos relativamente altos y su precio subiendo en la segunda mitad del año, podría calificarse casi de ideal para el mercado de bonos, especialmente los de gobiernos.

Sin embargo, hay que tomar en consideración el importante volumen de emisiones de gobiernos para 2024, con Estados Unidos, Reino Unido, la Unión Europea y Japón emitiendo más de 2 billones de dólares en nuevos bonos para financiar sus presupuestos de 2024, lo que podría afectar a su cotización. Por esta razón parece conveniente actuar con cierta cautela, invirtiendo a largo plazo y diversificando adecuadamente la cartera.

Con este propósito y para el actual escenario, se ha seleccionado un fondo de renta fija que se hace notar por su comportamiento histórico: EPSILON FUND EURO BOND, un fondo de la gestora Eurizon AM que cuenta con un patrimonio total bajo gestión de 7.562 millones de euros, de los que 6.025 corresponden a su clase I de acumulación en euros. Para esta clase, el rating general de Morningstar es de 5 estrellas, con un rating de Sostenibilidad de 3 globos, y el rating general de Lipper es de 5, por Rendimiento Total y Consistencia en los Retornos, y de 3 por Preservación y Costes.


Su patrimonio neto se invierte principalmente en deuda con calificación alta y media (‘investment grade) e instrumentos relacionados emitidos por entidades públicas de cualquier país y denominados en euros. Con carácter accesorio, puede invertirse hasta un 10 por ciento en otros instrumentos, como OICVM (hasta el 10%) de cualquier tipo y en efectivo. Puede hacer uso de instrumentos financieros derivados para cubrir riesgos, garantizar una gestión eficiente de la cartera y/o invertir de acuerdo con la Política de inversión.

Toma como referencia de gestión el índice JPM Euro Governement Bond.

El gestor principal de EPSILON FUND EURO BOND es Paolo Bernardelli, Responsable de Renta Fija y Divisas de la gestora, que cuenta con 26 años de experiencia en la gestión de deuda pública europea. Paolo se licenció en 1987 en Economía de la Empresa, con especialización en Administración y Control, por la Universidad L. Bocconi.

Comenzó su carrera en Banca Commerciale Italiana, donde trabajó en Análisis Presupuestario y Financiero, colaborando también con ABI, la Asociación Bancaria Italiana, y con Centrale dei Bilanci de Turín. A continuación, Paolo ocupó varios puestos como analista y operador financiero en Sanpaolo Finance Merchant Bank y, posteriormente, fue nombrado Jefe de Arbitraje y Jefe de Operaciones de Sanpaolo Finance Promotio Sim. En 1995 se incorporó a Sanpaolo Asset Management SGR (en la actualidad, Eurizon Capital SGR), como responsable de fondos de bonos nacionales, y más tarde pasó a ser responsable de renta fija y divisas.

El objetivo principal de la gestión es lograr una rentabilidad positiva y persistente superior a la del índice de referencia, mediante una gestión activa de la cartera, a través de un enfoque de inversión extremadamente disciplinado. La coherencia del equipo de gestión, el proceso de inversión y el análisis del riesgo ex ante y ex post son los tres elementos clave.

La gestión se apoya en un análisis principalmente fundamental, centrado en la comparación entre las opiniones y las evaluaciones de las clases de activos implícitas en los precios de mercado. La metodología es una combinación de herramientas cuantitativas con el objetivo de calcular el valor razonable de las diferentes clases de activos y de opiniones cualitativas.

La gestión activa de esta cartera busca crear valor a través de las diferentes curvas de bonos gubernamentales mediante un minucioso análisis descendente y la optimización del perfil de riesgo-retorno de cada inversión potencial.

La construcción de la cartera se basa en un marco de gestión del riesgo y en una herramienta propia de optimización de la cartera. Las fuentes de alfa (duración, curva, operaciones cruzadas, prima de riesgo soberano, divisas) se identifican mediante un proceso de seguimiento constante y en profundidad de los datos económicos, el mandato de los bancos centrales y la función de reacción. También se tienen en cuenta los tecnicismos del mercado y el nivel absoluto de los tipos antes de entrar en nuevos posicionamientos.

Las nuevas posiciones se introducen optimizando y analizando el mejor enfoque en la selección de valores e instrumentos que puedan maximizar el equilibrio riesgo-retorno (por ejemplo, a través de instrumentos al contado o de opciones). Cualquier variación en el seguimiento y análisis mencionados puede dar lugar a un cambio en el posicionamiento de los fondos. Se tiene en cuenta la acción de los precios, pero no existe un nivel predeterminado basado en los precios que conduzca a un cierre o apertura, aumento o reducción de las posiciones y del riesgo.

La metodología de control de riesgos se basa en Aladdin Risk, la plataforma de riesgo de Blackrock basada en la web que proporciona un marco global de múltiples clases de activos para el análisis interactivo del riesgo y la elaboración de informes de riesgo. La descomposición del riesgo en Aladdin Risk se basa en tres dimensiones principales: exposición al factor, contribución al riesgo activo (ARC) y contribución marginal al riesgo activo (MCAR).

El objetivo final es alcanzar una rentabilidad superior a la del índice JPM EMU Government Bond desde su creación, obteniendo su alfa a través de estrategias activas y descorrelacionadas.

Dado el estilo de gestión del equipo, es importante contar con un elevado número de apuestas activas, lo menos correlacionadas posible, con el fin de evitar asignar una cantidad desproporcionada de riesgo a unas pocas posiciones. La diversificación es importante durante los periodos en los que los mercados de renta fija presentan rendimientos positivos, debido a la reducción de los rendimientos y a la compresión de los diferenciales, y también durante los periodos de rendimientos negativos en el mercado, cuando brinda la oportunidad de reducir la volatilidad y aumentar el coeficiente de información para el fondo.

El universo de inversión incluye principalmente valores que forman parte del índice de referencia, pero también otros instrumentos de renta fija (bonos globales, corporativos de grado de inversión, corporativos de alto rendimiento y bonos emergentes). Las cinco primeras posiciones corresponden a contratos de Futuro del EURO-BUND (10%) de EURO-BOBL (7,74%) y EURO-SCHATZ (5,91%) y las emisiones AAA de gobiernos BKO 2 1/2 03/13/25 (9%) y OBL 0 10/18/24 Government (6,12%)

Según Morningstar, su rentabilidad anualizada a 3 años está sobre la media (-4,16% anualizada) otorgándole en ese periodo una calificación de 3 estrellas; a 5 años (0,01%) y a 10 años (1,71%) su rentabilidad es alta, con una calificación de 5 estrellas. A 3 años, registra un dato de volatilidad de 8,15% y una ratio de Sharpe de -0,53%, con una Beta respecto al índice estándar de 1,05 y un Alfa de 2,22. En lo que llevamos de año su rentabilidad es de -1,34%.

Encuadrado en la categoría Morningstar de RF Deuda Pública EUR, se requiere una inversión mínima de 3 millones de euros para suscribir la clase I institucional de EPSILON FUND EURO BOND, que cuenta también con una clase R para inversores individuales con un requerimiento de inversión mínima de 500 euros. La clase I tiene un coste máximo anual por comisión de gestión de 0,25 por ciento y de 0,37 por ciento por gastos corrientes. En cuanto a la clase R, su comisión máxima de suscripción es de 1,50%, con un máximo de 0,85% de comisión de gestión y un 1,06% de gastos corrientes.

El equipo gestor estima que, en los próximos meses, el mercado seguirá muy pendiente de los futuros movimientos de la política monetaria y del ciclo de subastas típico de principios de año. La subida de los tipos de interés en Europa ha frenado el crecimiento económico, sobre todo en los sectores inmobiliario y manufacturero, lo que ha provocado una disminución de la demanda, con un endurecimiento de las condiciones crediticias ofrecidas a hogares y empresas por el sistema bancario. Todo ello repercutirá en el crecimiento económico, gran parte del cual ya se está haciendo notar. El fondo continuará monitorizando y aprovechando las condiciones de mercado, interviniendo activamente para ajustar la combinación de inversiones.


 

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