13 marzo 2024

Beneficiarse del resurgir del sector biotecnológico, con Polar Capital

Tras unos años difíciles, el sector de la biotecnología ha resurgido de las sombras. El sector está cumpliendo la promesa de la genómica, vislumbrándose una edad de oro de la innovación médica, impulsada por los avances en biotecnología. Más de una década después de la secuenciación del genoma humano, parece que la medicina personalizada está finalmente en marcha. 


Adicionalmente, la tecnología (Aprendizaje Automático e Inteligencia artificial o IA), está impulsando de un modo exponencial nuestra comprensión de la salud y la enfermedad.

Indudablemente, la proliferación de herramientas y tecnologías ha supuesto un factor clave que está permitiendo nuevas formas de manipular las bases moleculares de la enfermedad.

Así pues, se está alcanzando un alto grado de actividad y eficiencia, gracias a:

• La alta productividad alcanzada por el segmento de investigación y desarrollo, gracias a las nuevas plataformas tecnológicas, que están permitiendo el desarrollo de nuevos y potentes medicamentos

• Un entorno regulatorio que sigue siendo constructivo, en una etapa en la que la industria farmacéutica ofrece ciencia de alta calidad

• Los recientes lanzamientos de nuevos medicamentos que, por lo general, han superado las expectativas.

• La recuperación en la actividad de fusiones y adquisiciones.

En cuanto a las salidas a Bolsa de estas empresas, las OPV (Ofertas Públicas de Venta) del sector biotecnológico se han reactivado en este 2024, tras más de dos años de estancamiento. Desde comienzos de año, son ocho las empresas de biotecnología que han acudido a una OPV. En total han recaudado aproximadamente 1.200 millones de dólares, un volumen superior al de los dos años anteriores en las mismas fechas. En 2023, cuatro empresas recaudaron un total de 375 millones de dólares, mientras que el año anterior ocho biotecnológicas recaudaron 675 millones de dólares, según datos de BioPharma Dive.

La situación actual es que hay un exceso de biotecnológicas a la espera de captar financiación, al haberse ido acumulando el número de empresas de este sector que buscan salir a cotizar en Bolsa. Y los inversores se muestran receptivos.

Entre los fondos de inversión que invierten en el sector biotecnológico disponibles para su comercialización en España, uno de los que muestra un mejor comportamiento histórico por rentabilidad es Polar Capital Funds PLC - Fondo de Biotecnología. En su clase I de distribución en euros, se revaloriza un 8,24% en el año, siendo su rentabilidad anualizada de 8,64% a tres años, de 14,10% a cinco años y de 15,86% a diez años.

Para obtener este resultado invierte a largo plazo en acciones de empresas de todo el mundo de los sectores biotecnológico, de diagnóstico y de ciencias de la vida. Ampliamente diversificado por países, por sectores biotecnológicos y por capitalización de mercado, su gestión trata de superar la rentabilidad del referente del sector, el NASDAQ Biotechnology Index. Puede invertir en instrumentos financieros derivados con fines de cobertura, para reducir riesgos, gestionar el fondo con más eficiencia o adquirir exposición a títulos de modo más eficaz.

El equipo gestor busca identificar catalizadores específicos para un cambio en el valor percibido de un activo o plataforma tecnológica: estos catalizadores pueden venir en forma de datos clínicos, decisiones regulatorias, acuerdos de asociación entre empresas o ventas trimestrales de activos comercializados. En cuanto a las empresas, el equipo invierte en todas las geografías y en todo el espectro de capitalización bursátil siempre que crean que la innovación de alta calidad puede transformar la medicina, así como el valor de las empresas afectadas.

El enfoque general podría describirse como una combinación de ‘top-down’ y ‘bottom-up’. Invierte en empresas que ofrecen un perfil de GARP o ‘Crecimiento a un precio razonable’. El equipo cree que el sector de la biotecnología se percibe como difícil para invertir con éxito, debido a que el descubrimiento y desarrollo de fármacos es una empresa de riesgo relativamente alto a efectos de inversión.

Se invierte así en una cartera diversificada, gestionada activamente por un equipo especializado y bien informado, que incluye entre 40 y 60 posiciones en cualquier momento. Si bien está bien diversificada, el equipo cree que la cartera está lo suficientemente concentrada como para permitir que se desarrollen ideas de inversión de ‘alta convicción’. Si bien el índice de referencia se utiliza a efectos de evaluación de la rentabilidad, el equipo considera que invertir la cartera de manera que no esté limitada a sus componentes, puede proporcionar los máximos beneficios en un enfoque de gestión activa a largo plazo.

El gestor principal del fondo es David Pinniger, CFA. David se incorporó a Polar Capital en agosto de 2013 como gestor de fondos dentro del equipo del sector de Salud, para lanzar el Fondo de Biotecnología de Polar Capital. Antes de su incorporación a Polar Capital, David fue gestor de cartera del International Biotechnology Trust en SV Life Sciences. Anteriormente, David fue analista y gestor de las inversiones en biotecnología de los fondos de capital riesgo de Abingworth. Fue también analista en Morgan Stanley durante cuatro años, cubriendo el sector farmacéutico y biotecnológico europeo. David se licenció con honores en ciencias humanas en la Universidad de Oxford en 1999 y cuenta con la certificación CFA Charterholder.

David forma parte del equipo de Global Healthcare compuesto por Daniel Mahony, Gareth Powell, Deane Donnigan y James Douglas.

Las inversiones potenciales se examinan y seleccionan activamente a partir de ideas generadas internamente utilizando información procedente de fuentes externas. Entre todo el equipo de ocho personas de Polar Capital Healthcare sumán más de 165 años de experiencia en la evaluación tanto de la ciencia como del negocio de la biotecnología.

Las ideas de inversión se generan a partir de una amplia gama de fuentes, incluidas reuniones con los equipos directivos de las empresas de biotecnología; conferencias médicas; entrevistas con profesionales médicos; así como una serie de brokers especializados en el sector de la salud que ofrecen servicios de análisis de renta variable institucional para inversores profesionales. El equipo tiene acceso directo a cientos de equipos directivos de empresas de biotecnología de todo el mundo, por lo que quizás mantengan varios cientos de reuniones cara a cara a lo largo del año.

Cuenta también con acceso a médicos especialistas y otros expertos del sector para obtener comentarios independientes y objetivos sobre las tecnologías y los mercados que el equipo analiza de forma continua. El análisis fundamental implica pasar una cantidad significativa de tiempo en Estados Unidos, donde el ecosistema de la industria biotecnológica es quizás el más rico en términos de amplitud, profundidad, diversidad y calidad de las empresas. El equipo cree que su experiencia combinada y toda su actividad de obtención y análisis de información, le permiten evaluar posibles oportunidades de inversión de manera eficiente y efectiva.

El fondo obtiene la calificación general Morningstar de 5 estrellas. También Lipper Leaders califica con un 5 su Rentabilidad Total y Rentabilidad Sostenida, mientras que, por Costes, obtiene la calificación de 4 y por Preservación su calificación general es de 2.

 

La volatilidad del fondo es de 17,61%, su rentabilidad media a 3 años es de 10,45% y su ratio de Sharpe es 0,51. La aportación mínima requerida para suscribir la clase I de distribución del fondo, dirigida a inversores institucionales, es de 1 millón de dólares. También según Morningstar, la comisión máxima de suscripción es de 5%, siendo su coste anual de gestión de 1% y sus gastos corrientes de 1,12%.

El fondo dispone también de una clase R en euros que no requiere una aportación mínima para su suscripción y aplica una comisión de suscripción máxima también de 5%, un coste anual de gestión de 1,5% y gastos corrientes de 1,62%.

El patrimonio total gestionado por el fondo es de 1.760,27 millones de dólares, de los que 1.047,54 corresponden a la clase I de distribución en euros y 639,83 a la clase R en euros.

El equipo gestor estima que, si bien es probable que las condiciones macroeconómicas más amplias todavía tengan un papel importante que desempeñar y que la mejora marginal de las condiciones monetarias cuantitativas sea un requisito previo para que el sector de la biotecnología siga funcionando, a un nivel más fundamental, el sector debe seguir cumpliendo con la productividad de investigación y desarrollo que prometen las nuevas tecnologías para el descubrimiento y desarrollo de fármacos.

Quizás lo que los inversores empezaron a apreciar a finales de 2023 fue que, bajo la superficie y las difíciles condiciones de los mercados de capitales para los activos de riesgo de renta variable de larga duración, el flujo de noticias fundamentales para el sector mantuvo una tendencia positiva. Los componentes básicos para la creación de valor real y tangible, los datos positivos de los ensayos clínicos y las decisiones regulatorias (la FDA aprobó 55 nuevos medicamentos en 2023), continuaron acumulándose de manera constante.

Si bien el equipo gestor cree que los resultados recientes del sector de la biotecnología reflejan en cierta medida este panorama de valor fundamental en constante aumento, así como la recuperación del sector respecto a los últimos años, creen que esta acumulación de valor fundamental real y duradero sigue haciendo que el perfil de rentabilidad/riesgo del sector biotecnológico hace que un capital invertido en los mejores expertos, que utilicen las mejores tecnologías para desarrollar los mejores medicamentos nuevos, resulte muy atractiva para los inversores.



04 marzo 2024

¿A qué se debe el interés inversor por las empresas de Venture Capital y de Private Equity?

Venture Capital (VC) y Private Equity (PE) resultan cada vez más atractivos para los inversores por varias razones:

 


    Distribución de la riqueza: Los inversores particulares poseen aproximadamente el 50% de los 275 a 295 billones de dólares de activos bajo gestión en todo el mundo. Sin embargo, sólo representan el 16% de los activos gestionados por fondos de inversión alternativa. Este mercado sin explotar ha llamado la atención de los gestores de activos alternativos que buscan oportunidades de crecimiento, especialmente a medida que el sector madura.

    Rentabilidad y diversificación: Los inversores que disponen de un cierto nivel de capital se sienten atraídas por las inversiones alternativas porque ofrecen mejores rendimientos y opciones de diversificación, en comparación con los mercados públicos tradicionales de acciones y deuda. El Venture Capital (VC) y el Private Equity (PE) proporcionan acceso a clases de activos que pueden producir potencialmente mayores beneficios y mejorar el comportamiento de las carteras.

    Innovación de productos: Las empresas de capital riesgo, especialmente las más grandes, están estructurando productos para atraer a inversores particulares adinerados. Estas empresas reconocen el potencial de crecimiento que ofrecen a los inversores minoristas. Los bancos, los asesores y las empresas de tecnología financiera también están explorando formas de ofrecer más opciones de inversiones alternativas a sus clientes.

    Limitaciones de capacidad: Las grandes empresas de capital riesgo y de capital privado suelen tener una capacidad limitada. Acumulan un importante capital comprometido, pero aún no utilizado, procedente de anteriores esfuerzos de captación de fondos. Por ello, buscan nuevas vías para atraer a inversores particulares.

  Apetito por riesgo: El venture capital (VC) se centra en nuevas empresas prometedoras con potencial de crecimiento a largo plazo. El Private Equity (PE), por su parte, se centra en empresas más maduras que ya han experimentado éxito y crecimiento. Ambos vehículos de inversión ofrecen un gran atractivo a inversores con apetito por el riesgo.

    Dinámica del mercado: Los resultados récord del sector en los últimos años han avivado el interés por el capital riesgo. Sin embargo, persisten algunos retos, como la gestión de las diversas expectativas de los inversores y el desarrollo de canales de distribución eficaces para los pequeños inversores.

En resumen, el atractivo del capital riesgo y del capital privado reside en su potencial para obtener elevados rendimientos, diversificación y acceso a oportunidades de inversión únicas. A medida que evoluciona el sector, tanto los inversores como los gestores de activos siguen explorando formas de aprovechar este mercado en expansión.

En respuesta a la mayor demanda por parte de los inversores particulares, el número de fondos de capital riesgo (FCR) ha aumentado en España un 76% desde 2018 y hasta finalizar 2022, llegando a un número de 319, según datos de CNMV.

Condiciones para invertir en un fondo de capital riesgo (FCR)

Los inversores particulares pueden invertir en FCR a partir de un capital mínimo de 10.000 euros y en ningún caso el capital invertido puede representar más del 10% de su patrimonio, un límite pensado para mitigar posibles pérdidas. Además, han de superar un test de idoneidad, que les proporcionará su asesor financiero o una entidad autorizada para prestar el servicio de asesoramiento, con el objetivo de evaluar tanto su situación financiera como sus conocimientos sobre este tipo de inversión.

La inversión en fondos de capital riesgo tienen una característica muy a tener en cuenta y es su horizonte de inversión a largo plazo, que puede ser de entre cinco y doce años, puesto que sus activos subyacentes no son líquidos. Algo muy a tener en cuenta en el momento de decidir sobre este tipo de inversión.

Fiscalidad

Como cualquier otro tipo de renta o inversión, las personas físicas han de tributar por las ganancias obtenidas con su inversión en entidades de capital riesgo en la declaración del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas).

Si se han recibido dividendos y participación en beneficios de estas inversiones, tributarán en el régimen general como rendimientos del capital mobiliario en la Base Imponible del Ahorro, lo que implica una escala de gravamen de entre el 19% y el 28%.

En el momento en que se desinvierta, será necesario tributar por las posibles plusvalías, que se consideran ganancia patrimonial en la Base Imponible del Ahorro, con igual escala de gravamen que los dividendos.

Conviene aclarar que los FCR no gozan de la ventaja fiscal del traspaso de la que disfrutan los fondos de inversión. Esto supone que un coste fiscal en el caso de que se desee cambiar el capital invertido de un FCR a otro.

¿Puede invertirse en VC o PE a través de fondos de inversión?

Los FCR no son la única vía para acceder a inversiones de capital riesgo y capital privado. También puede hacerse de forma indirecta a través del tradicional fondo de inversión, que invierte su cartera en empresas de VC o PE.

Entre los fondos que invierten en PE encontramos ejemplos como Partners Group Listed Investments SICAV - Listed Private Equity que, como ya apunta su denominación invierte en empresas cotizadas de capital privado, inversoras en PE, como KKR o Blackstone Inc. Tiene disponibles 4 clases diferentes, con aportaciones mínimas de 0 a 1 Millón de euros.

Con formato ELTIF, Schroders Capital Private Equity ELTIF 2023, ofrece varias clases de acumulación en euros que requieren una inversión mínima de 10.000 euros (apropiados para inversores particulares) y varias clases con requerimiento de inversión mínima de entre 5 y 10 Millones de euros, más adecuadas para inversores institucionales. Invierte en una gama diversificada de inversiones de capital privado en empresas domiciliadas, ubicadas u operando en países del EEE (Espacio Económico Europeo).

Los fondos ELTIF se encuadran en un marco regulatorio que ofrece a los fondos cerrados de capital privado un pasaporte único para su comercialización entre inversores patrimoniales de toda la UE.

12 febrero 2024

Inversión en una selección de compañías de crecimiento de calidad, con Comgest

Incluso en el actual entorno de tipos de interés altos, las compañías europeas de crecimiento han tenido un excelente comportamiento durante el pasado año y en el periodo transcurrido desde comienzos de 2024.

El índice MSCI Europe Growth Index (EUR) terminaba 2023 con una revalorización de 14,45% y acumula una rentabilidad de 2,96% desde el pasado 1 de enero. En los mismos periodos la rentabilidad obtenida por el MSCI Europe es de 12,73% y de 1,52% respectivamente.

Uno de los fondos que, invirtiendo en compañías europeas de crecimiento, muestran una evolución especialmente positiva por rentabilidad es la clase I de distribución en euros de Comgest Growth Europe, con un 23,8% de rentabilidad en 2023 y un 3,1% desde comienzos de año.

Desde sus inicios, la gestora Comgest ha invertido en empresas de crecimiento de calidad a largo plazo, independientemente de los índices de referencia, los países y los sectores en que estén encuadradas. Aplican un enfoque disciplinado basado en un riguroso análisis propietario y en una meticulosa selección de valores.

Su filosofía de inversión se basa en la tesis de que el crecimiento de los beneficios por acción es el principal impulsor de los precios de las acciones a largo plazo. Invierten solo en un pequeño número de empresas que consideran que cuentan con ventajas competitivas sostenibles, altas barreras de entrada y poder de fijación de precios, que las hace capaces de aumentar sus beneficios a medio plazo, independientemente del ciclo económico.

De acuerdo con su experiencia, la aplicación de análisis fundamental y el mantenimiento de un horizonte a largo plazo son claves para identificar empresas capaces de generar un crecimiento de BPA de doble dígito.

Para confirmar la calidad de las compañías identificadas con el análisis fundamental, integran factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) en su proceso de selección de valores, ya que creen que estos factores pueden afectar a un negocio a largo plazo. Cuando deciden invertir, su objetivo es construir relaciones sólidas y a largo plazo con los equipos directivos, convirtiéndose en accionistas comprometidos que defienden las mejores prácticas.

Aunque el equipo reúne a analistas y analistas/gestores, el gestor principal del fondo es Pierre Lamelin. Incorporado a Comgest en 2012, es analista y gestor de carteras especializado en renta variable europea. También es miembro del Comité de Sostenibilidad del Grupo Comgest. Cogestiona varias estrategias paneuropeas y contribuye ampliamente a la cobertura de análisis del equipo europeo para una selección diversa de acciones de crecimiento de calidad en múltiples sectores. Pierre comenzó su carrera en 2004 como analista de renta variable en Crédit Agricole Cheuvreux, donde pasó siete años cubriendo los sectores europeos de artículos de lujo y cosméticos. Tiene un ‘Máster Degree’ en Finanzas por el Sciences Po (Institut d'Etudes Politiques) en París y cuenta con la certificación de CIIA (Certified International Investment Analyst).

Al basar su gestión en una selección de valores bottom-up, construyen sus carteras compañía por compañía, independientemente de los índices de referencia, la geografía o las asignaciones sectoriales. Sus equipos de inversión sobre el terreno llevan a cabo análisis financieros y extrafinancieros. Su filosofía es que prevalezcan los fundamentales, y que el precio de las acciones converja hacia el crecimiento del beneficio por acción (BPA). Con ese fin, su objetivo es construir carteras que ofrezcan un crecimiento agregado de dos dígitos del BPA en un horizonte de inversión de cinco años.

Su proceso inversor comienza con una revisión general del mercado para crear una ‘lista de seguimiento’ de compañías que cumplen con sus criterios de calidad y crecimiento. A menudo llevan a cabo años de investigación fundamental para llegar a adquirir una comprensión profunda del modelo de negocio de una empresa, incluido el análisis de fundamentales, la identificación de cualquier actividad controvertida y el compromiso con la dirección, los competidores, los proveedores, los clientes y los expertos del sector.

Su equipo de inversión llega así a preseleccionar un ‘universo’ de empresas invertibles y que mejor se ajusten a sus criterios de inversión de crecimiento de calidad. Hacen un seguimiento de este conjunto de oportunidades e invierten solo cuando la valoración se considera atractiva, lo que a veces puede llevar años. La valoración suele basarse en previsiones propietarias y conservadoras de beneficios y dividendos a 5 años.

Cuando ya disponen de una visión integral y de alta convicción de las empresas candidatas seleccionadas y un consenso a través de discusiones basadas en el equipo, invierten con un horizonte de inversión de tres a cinco años. Se centran en la calidad, construyendo carteras concentradas de 25 a 50 acciones en torno a este principio.

La gestión del riesgo es, por supuesto, importante para el equipo de gestión de Comgest, que perciben esta variable de un modo absoluto, no respecto a un índice de referencia. Sus carteras de crecimiento de calidad suelen mostrar una elevada ‘active share’ y menor volatilidad a largo plazo que los índices comparativos. Monitorizan de forma continua, entre otros aspectos: los riesgos fundamentales y los factores que pueden afectar a sus estimaciones de BPA y de valoraciones, el cumplimiento de las directrices de inversión, restricciones reglamentarias, liquidez y rendimiento. Como todos los miembros del equipo de inversión que llevan más de dos años en Comgest también son accionistas, ven el riesgo desde la perspectiva del propietario de un negocio.

La cartera del fondo concentra sus activos principalmente en la Zona Euro (55,07%), con un 25,44% en Europa ex - Euro, un 12,475 en EEUU y un 7.01% en Reino Unido. Por sector, Salud (33,07%) Tecnología (19,29%) Consumo Cíclico (16,86%) Industria (13,84%) y Consumo Defensivo (9,90%) representan los mayores porcentajes en la cartera. De forma individual, Novo Nordisk A/S Class B (8,58%) ASML Holding NV (7,30%) Essilorluxottica (5%) Accenture PLC Class A (4,67%) y Linde PLC (4,55%) están entre las mayores posiciones. Gestiona un patrimonio de 6.082,68 millones de euros, de los que 34,43 millones corresponden a la clase I Fixed Inc.

Al tratarse de una clase I de distribución, realiza pagos periódicos de dividendos, en este caso trimestral. La clase se anota una rentabilidad anualizada a 3 años de 11,83% y de 7,11% en el último año. También a 3 años, su volatilidad media es de 18,37% y su Ratio de Sharpe de 0,67, según datos de Morningstar. Sus costes por comisión son de 1,05%.

Dispone también de una clase de acumulación en euros, Comgest Growth Europe EUR Acc, con un coste por comisiones corrientes de 1,55% y de suscripción de 4%.

Encuadrado en la categoría de RV Europa Cap. Grande Growth, el fondo obtiene el rating general de 5 estrellas de Morningstar, además del ‘Medallist Rating’ de Gold y la de 5 globos por Sostenibilidad. Según el ‘Lipper Leader Scorecard’ el rating general y a 3 años del fondo es de 5 por Retorno total y Consistencia en los retornos y de 3 por Preservación y Comisiones.

06 febrero 2024

Bonos ligados a la inflación

La inflación se ha moderado algo respecto a sus máximos, alcanzados tras el comienzo de la guerra de Ucrania, cuyo comienzo tuvo como consecuencia un alza en los precios, con especial énfasis en el sector energético. A pesar de ello, los precios de la energía continúan siendo altos respecto a su evolución histórica, haciéndose notar de forma más patente en Europa, donde la crisis ha sido más intensa.

 

Desde el punto de vista inversor, una forma de beneficiarse de esta elevada inflación son los bonos ligados a la inflación, instrumentos financieros únicos diseñados específicamente para proporcionar protección contra la inflación.

Recordemos que la inflación es la tasa a la que aumenta el nivel general de precios de bienes y servicios. Con el tiempo, erosiona el poder adquisitivo del dinero, pudiendo afectar negativamente a las inversiones de renta fija. Para que los inversores pueden tomar decisiones más informadas sobre sus carteras, es importante entender cómo funciona la inflación.

Los bonos ligados a la inflación son títulos de deuda cuyos pagos de principal e intereses se ajustan a la inflación. Esto significa que el valor del bono aumenta con la inflación, proporcionando una cobertura contra los efectos erosionadores de la subida de precios en las carteras de inversión.

Emitidos por gobiernos y empresas, estos bonos pueden ser una opción atractiva para los inversores que buscan protección contra el riesgo de inflación. Su objetivo principal es ayudar a los inversores a preservar su poder adquisitivo frente a la inflación.

Sirven asimismo como herramienta esencial para la diversificación de las carteras de inversión, ya que tienden a mostrar una baja correlación con otras clases de activos.

Cómo funcionan los bonos ligados a la inflación

Para entender cómo funcionan los bonos ligados a la inflación, es esencial examinar su estructura, los ajustes del principal y de los cupones, y los índices de inflación utilizados para su cálculo.

Estructura y emisión de los bonos

Los bonos ligados a la inflación son emitidos por gobiernos o corporaciones, y su estructura suele consistir en un importe principal y pagos periódicos de cupones, de acuerdo con la estructura general de un bono de cualquier tipo.

Se diferencian de otros bonos en que el principal y los pagos de los cupones se ajustan a la inflación, asegurando que el valor del bono permanece consistente con los cambios en los niveles de precios

Ajustes del capital y los cupones

Los pagos del capital y de los cupones de los bonos vinculados a la inflación se ajustan en función de un índice de inflación, como el Índice de Precios al Consumo (IPC).

Cuando el índice sube, el principal y los cupones del bono aumentan, manteniendo su valor real. Por el contrario, si el índice cae, los ajustes pueden resultar en pagos más bajos, exponiendo potencialmente a los inversores al riesgo de deflación.

Índice de inflación y métodos de cálculo

El índice de inflación utilizado para calcular los ajustes de los bonos ligados a la inflación puede variar dependiendo del emisor y del bono específico. Los índices más comunes incluyen el IPC, el Índice de Precios al Consumo (IPC) o el deflactor del PIB.

Estos índices miden el cambio en los precios de una cesta de bienes y servicios a lo largo del tiempo, proporcionando una referencia fiable para los ajustes por inflación.

Tipos de bonos ligados a la inflación

Existen varios tipos de bonos ligados a la inflación, como los valores del Tesoro de Estados Unidos protegidos contra la inflación (TIPS), los bonos globales ligados a la inflación, los bonos corporativos ligados a la inflación y los bonos municipales ligados a la inflación.

Valores del Tesoro Protegidos contra la Inflación (TIPS)

Los TIPS son emitidos por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y son el tipo más conocido de bonos ligados a la inflación. Proporcionan a los inversores protección contra la inflación medida por el IPC. Los TIPS se consideran inversiones de bajo riesgo, ya que están respaldados por el gobierno de Estados Unidos.

Bonos globales ligados a la inflación

Los bonos globales ligados a la inflación son emitidos por varios gobiernos de todo el mundo, ofreciendo a los inversores la oportunidad de diversificar sus carteras geográficamente.

Estos bonos son similares a los TIPS, pero pueden estar vinculados a diferentes índices de inflación, dependiendo del país emisor. Algunos bonos globales indexados a la inflación muy conocidos son los gilts indexados del Reino Unido y los bonos franceses OATi.

Bonos corporativos ligados a la inflación

Los bonos corporativos ligados a la inflación son emitidos por empresas privadas y pueden ofrecer rendimientos más altos que los bonos emitidos por el gobierno debido al mayor riesgo asociado a los emisores corporativos.

Estos bonos proporcionan a los inversores una exposición tanto a la protección contra la inflación como al riesgo crediticio, lo que los hace adecuados para los inversores que buscan mayores rendimientos con una cobertura contra la inflación.

Bonos municipales ligados a la inflación

Los bonos municipales ligados a la inflación son emitidos por gobiernos locales o municipios y están diseñados para financiar proyectos públicos. En EE. UU. estos bonos ofrecen ventajas fiscales, ya que los ingresos por intereses suelen estar exentos de impuestos federales sobre la renta y, en algunos casos, de impuestos estatales y locales.

Al igual que otros bonos ligados a la inflación, proporcionan protección contra la inflación al tiempo que contribuyen a la diversificación de la cartera.

Ventajas de los bonos ligados a la inflación

La inversión en este tipo de bonos ofrece varias ventajas: la protección contra el riesgo de inflación, la diversificación de las carteras de inversión, la conservación de la rentabilidad real y una menor volatilidad.

Protección contra el riesgo de inflación

El principal beneficio de los bonos ligados a la inflación es su capacidad para proteger a los inversores de los efectos erosionadores de la inflación en sus carteras. Al ajustar el principal y los pagos de cupones para tener en cuenta los cambios en la inflación, estos bonos ayudan a preservar el poder adquisitivo del capital invertido.

Diversificación en las carteras de inversión

Los bonos ligados a la inflación tienden a tener una baja correlación con otras clases de activos, como las acciones y los bonos tradicionales, lo que los convierte en una eficaz herramienta de diversificación. Al incluir bonos ligados a la inflación en sus carteras, los inversores pueden reducir el riesgo general de la cartera y mejorar los rendimientos potenciales.

Preservación de la rentabilidad real

A diferencia de los bonos nominales, que proporcionan pagos de intereses fijos que pueden no seguir el ritmo de la inflación, los bonos vinculados a la inflación ofrecen rendimientos que se ajustan a la inflación. Esto garantiza que la rentabilidad real de la inversión  (rentabilidad después de tener en cuenta la inflación) se mantenga durante la vida del bono.

Menor volatilidad

En comparación con otros valores de renta fija, los bonos ligados a la inflación suelen mostrar una volatilidad de precios más baja debido a sus flujos de caja ajustados a la inflación. Esta característica puede convertirlos en una opción atractiva para los inversores que buscan opciones de inversión más estables.

Riesgos asociados a los bonos ligados a la inflación

A pesar de sus ventajas, los bonos ligados a la inflación conllevan algunos riesgos, como el riesgo de tipo de interés, el riesgo de liquidez, el riesgo de deflación y consideraciones fiscales.

Riesgo de tipos de interés

Como todos los valores de renta fija, los bonos ligados a la inflación están sujetos al riesgo de tipos de interés. Cuando los tipos de interés suben, los precios de los bonos suelen caer, lo que provoca pérdidas potenciales de capital para los inversores que venden sus bonos antes del vencimiento.

Riesgo de liquidez

Algunos bonos vinculados a la inflación pueden ser menos líquidos que sus homólogos nominales, lo que dificulta su compra o venta en el mercado secundario. Esto puede dar lugar a mayores diferenciales entre precios de compra y venta y a una mayor volatilidad de los precios.

Riesgo de deflación

En un entorno deflacionista, en el que el nivel general de precios caiga, los bonos ligados a la inflación pueden tener un rendimiento inferior al de los bonos nominales.

Esto se debe a que los pagos del principal y de los cupones de los bonos ligados a la inflación pueden ajustarse a la baja, dando lugar a flujos de caja más bajos para los inversores.

Consideraciones fiscales

El tratamiento fiscal de los bonos ligados a la inflación puede ser complejo. En Estados Unidos, por ejemplo, los inversores tributan tanto por los pagos de los cupones como por los ajustes por inflación del capital.

En España tributan como cualquier emisión de Bonos o Letras del Tesoro, imputándose las ganancias obtenidas como rentas del ahorro.

Los bonos ligados a la inflación pueden desempeñar un papel crucial en la estrategia de inversión a largo plazo de un inversor, proporcionando protección contra la inflación y contribuyendo a la diversificación de la cartera. Aunque ha de tenerse en cuenta la duración de la emisión, ya que una variación en los tipos de interés podría perjudicar seriamente el rendimiento final del bono

Sin embargo, es esencial evaluar su idoneidad para las necesidades individuales y la tolerancia al riesgo de cada inversor: sus objetivos financieros, su tolerancia al riesgo y su horizonte de inversión. Estos factores ayudarán a determinar la asignación adecuada de bonos ligados a la inflación dentro de una cartera diversificada.

Al incluir bonos ligados a la inflación en una cartera bien diversificada, los inversores pueden conseguir un perfil de riesgo-rentabilidad más equilibrado.

El mercado de bonos ligados a la inflación puede seguir evolucionando a medida que los gobiernos y las empresas de todo el mundo reconozcan su valor como herramienta de financiación durante los periodos inflacionistas.

Los inversores deben mantenerse informados sobre la evolución y las tendencias del mercado para aprovechar las nuevas oportunidades y gestionar los riesgos potenciales asociados a esta clase de activos única.

Alternativamente, pueden optar por invertir en este tipo de activo a través de fondos de inversión como la clase A de capitalización en dólares de AXA World Funds - Global Inflation Short Duration Bonds, que invirtiendo globalmente se anota una rentabilidad anualizada de 5,75% en los últimos 3 años. Obtiene la calificación Morningstar de 5 estrellas y de 4 globos por Sostenibilidad.

Otro ejemplo es el fondo Natixis AM Funds - Ostrum Euro Inflation, que en su clase I/A en euros ha generado un retorno anualizado de 1,82% en los últimos tres años. Su gestión se propone batir al Bloomberg Inflation Linked Bond 1 to 10 Year Treasury Index en un periodo mínimo recomendado de 2 años. Morningstar lo califica su gestión de 5 estrellas y su sostenibilidad de 4 globos.

En su mayor parte, los inversores de los bonos ligados a la inflación son planes de pensiones y compañías aseguradoras, cuya necesidad estructural es invertir en activos que compensen la pérdida de su valor debido a la inflación. Los inversores que no se muestren convencidos para invertir en planes de pensiones, pueden optar por invertir a largo plazo a través de fondos de inversión que incluyan en su cartera bonos ligados a la inflación.

 

 

 

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